20 diciembre 2012

MALA MEMORIA O MALA FÉ

SIESTA

Pese a ser viento del valle, que empezó en las cumbres entre las primeras nieves, las caricias eran fuego. Sus chispas salpicaban todo su cuerpo.

De todos los amores, era ese el que le liberaba, los demás se iban muriendo. Llamaba en su ayuda a los largos y viejos momentos cargados de errores, para conseguir la redención de la notoria falsedad de las promesas que le hacían.

Ese desierto de amor, soledad pura, era un largo camino que le lleva, impulsado por el viento del recuerdo de la traición, hacia una bruma ocre, que guarda aquellas amargas palabras que le expulsaron del paraíso con la desgarradora sensación de estar condenado a permanecer para siempre lejos de ella.

…infinidad de puntos suspensivos.

Siempre que caía preso de los encantos de su cuerpo, alejaba los pensamientos llenos de aburrimiento de una vida sin aliciente. Surgían, en los momentos de pasión, otros designios llenos de misterio y magia.

Si sus labios le negaban un beso, ese amor exigía purificación. La duda solo se podía eliminar con más pasión. Y la tenían como la primera vez.

Pero…

Andaba por la vida con ese amor sublime pero, vio en el parque a una mujer joven y hermosa que reía escandalosamente de las gracias de una amiga. Le pareció más bella que la que llevaba a su lado. Y la dejó. Y se fue, se fue en busca, al día siguiente, a la extraña del parque, y, no la encontró. Nunca más la vio. Le paso como al león de la fabula: que dejó la liebre para perseguir a una gacela. Se quedó sin las dos.

11 diciembre 2012

UN SUEÑO BAJO EL SAUCE DEL GNOMO TRISTE

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Abrió la ventana, el frio nocturno le hizo tiritar. Unas cuantas estrellas y la luna llena, iluminaban el paisaje. Se sumergió en un delirio.

Se oyen pasos en las aceras de su recuerdo. Antes de que la oscuridad devore las huellas, él sigue nadando en las brumas de la nostalgia.

-¿Por qué quieres huir de nosotras? –gritan las huellas.

-Quiero saber que pasó aquel día.

-¿Qué día de tantos, de tantos perdidos?

-De aquel día que las golondrinas volaron en busca del momento propicio para decirle que la quería.

-Fuiste un cobarde. Nunca lo sabrás, aquel momento se disolvió en una lejanía extraña.

Los pasos se sumergieron en un charco de luz de luna y se borró su rastro.

Cerró la ventana y se sintió solo en el mundo. La herida de las palabras escuchadas en su mente había sobrepasado el umbral del dolor.

Mi alma será mía, sentiré el deleite de la libertad. Tu recuerdo será triste, descolocado, será un cisne negro –pensaba angustiado.

Su silencio lleva plantado el recuerdo del último abrazo cuando se dijeron:

-¿Quién abrió tus ilusiones de amor desmedido?

-He perdido la confianza en ti. -Lejos de la resurrección del amor, esta solitaria calma en la esperanza de hallar la entrada al paraíso de los sueños, es imposible. De este otoño de relatos tristes, quedarán brasas humeantes, y, del sonido de las gotas de lluvia, el recuerdo de tus caricias.

-Prendí mi alma de tu sonrisa para morir de amor oliendo a primavera, sentir el vértigo de tus besos en mi rostro, y, se descolgó empujada por un viento de tortura, tu espesa indiferencia.

Ahora, en este momento, no tiene el candil encendido. Y dentro del foso, recuerda aquella idea: el sol se apaga en la ausencia desnuda de los cristales, sin solución, sin secretos que jueguen con nosotros, sin luces que alumbren el paraíso, todo se hunde en una cerradura negra.

23 noviembre 2012

EN BUSCA DE UN RELATO

 

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El bosque luce los colores del otoño. Pensativo, sentado en un tronco hueco caído sobre un lecho de hojas amarillas, mira el rastro de seda que va dejando una araña en las ramas secas de la última tala. En la mano derecha lleva vara de avellano. Golpea hojas que, saltan y vuelan, para volver a caer rotas en mil pedazos de colores.

Mira el cielo por donde ve cruzar a las grullas en formación.

Estas ya regresan del norte de Europa, allí se han amado, y vuelan a sus cuarteles de invierno –piensa.

De uno de los bolsillos grandes del tabardo, saca un cuaderno y un bolígrafo de tinta negra. Y anota:

No dejaré de escribir... No dejaré, es mi otra vida, o, mejor dicho, mis otras vidas.  

Me parece literario “olvidar su vuelo”... ¿Algo imposible para las aves?...

Se acurrucan  en las oliveras olvidando…

Ya me duele cambiar el nombre de uno de mis árboles preferidos, pero, voy sustituir la palabra olivera.

Se acurrucaron en los huecos de los árboles olvidando su vuelo…

Aparta con su dedo índice y pulgar de la mano izquierda dos hojas que han caído sobre su libreta de apuntes.

Mira el reloj de muñeca. Pasa hoja. Recuerda  el camino que lleva al río cubierto de rosada.

Sigue escribiendo:

Los vencejos también tienen las alas en forma de guadaña...

Se levanta y camina lentamente. Escucha el trino de algunos pájaros del bosque. Ahora piensa en voz alta:

Tú sabes de abrazos de mar, y yo de estos remolinos de río bravo, que acaba de nacer cerca del ibón con bufanda de nieve, y quieren besar… 

Se apoya en una roca brillante y ordena sus pensamientos.

Esto de la puntuación gramatical… me sucede como a este torrente, baja entre piedras que no están rodadas, y se permite el lujo de pasar por encima, sin permiso de las aristas.

Aparece al otro lado del río un jabalí con intención de beber pero, al verlo, se escapa, dejando gruñidos y olor a pelo salvaje.

Ophir, me suena a oro, marfil, Salomón, Hiram, señor de Tiro, Arabia Feliz, Yemen... fascinación.

Se levanta. Sigue la senda que le lleva al refugio. La chimenea humea, cubre el espanta-brujas con un humo espeso y negro. En voz alta sigue pensando:

... está ardiendo la madera húmeda, voy a atizar el fuego, no vaya a apagarse. Hace frío, estas primeras nieves se dejan sentir.

Entra en la vivienda. Deja el palo, cuaderno y bolígrafo sobre la mesa. Se sienta en la cadiera y, tras añadir leña seca, acerca la mesa y escribe:

La soledad de mi alma trata de acoger con cariño a todos los amores que quieran entrar. Pero la realidad viene y me hunde en la desesperación. Crece la hiedra de la indiferencia. El amor se ahoga. Es la oscuridad y el silencio. Nada. Solo un temblor frío.

¿Qué es un hombre que ha perdido su amor? ¿Qué? ¿Qué puede hacer? No  vale que se diga: ¡hay otros amores! La ausencia de ese amor especial produce gemidos que permanecen ahí durante mucho tiempo.

El Árbol de la Vida, alumbrado por las antorchas de Hécate, custodia la esperanza en la resurrección de un amor, como aquel que terminó.

Por fin, bajo el cedro de la ilusión, tras el Diluvio del olvido, surge cubierto de generosidad, protegido de las espinas que asomaban en el camino, el nuevo amor. ¿Será capaz de llegar hasta donde duerme el dragón dorado que guarda los amores eternos?

Sonríe dulcemente. Sigue escribiendo:

Cuando estén juntos los protagonistas, él le dirá: Siéntate a mi lado y háblame de Venus y luego de Júpiter, del amor y de la guerra. Esperarán que la luna nueva esté sobre Libra, y… se amarán.

Piensa:

En mis sueños aparece, dentro de una esfera transparente, un tiovivo que gira, gira y gira... una bella mujer cabalga desnuda sobre un dragón de siete cabezas que arroja fuego por los ojos... en un círculo paralelo, cabalgo sobre un unicornio blanco que, rampante, relincha sonidos terribles. Siempre dando vueltas, vueltas, vueltas... arriba y abajo... alargamos los brazos para unir nuestras manos ... no podemos... arriba y abajo... vueltas y más vueltas...

Dando vueltas, siempre la huida, siempre retorno... Cautivos y perturbados. Inexorable destino. Y de la esperanza, ya nada, o casi nada queda, salvo escribir poemas.

Solo la lumbre del lar alumbra la estancia. Se queda contemplando el baile de las llamas. Quiere escribir un relato, un relato, pero largo y profundo, sobre un gran amor.

ATHO

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22 noviembre 2012


DUDAS

 

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¿No habrá, tras lo invisible, el más profundo vacío? ¿Para lograr la difícil tranquilidad espiritual, deberíamos volver a los viejos valores? ¿Pero cuáles son? Todo está barajado, confuso… es un zozobrar... ¿Dónde está el puerto? ¿En qué mar naufragaremos? Miro a las estrellas y no veo mi destino... O, ¿es que el Destino no existe? Definitivamente mi pugna con la realidad está resultando deshilachada, sin esperanza y sin fuerza.

24 octubre 2012

¿FABRICAREMOS QUIMERAS?

José Álvarez Arnal
En el año 1989 el mundo conoció, con asombro, que es posible intercambiar genes entre especies diferentes.
Se obtuvieron plantas que brillan en la oscuridad con la fosforescencia “prestada” por las luciérnagas, o el crecimiento de una oreja humana en el lomo de un ratón.
¿Será posible transferir la inteligencia humana a especies animales?
¿Será posible transferir características de otras especies a las personas?
¿Es deseable?
Hasta aquí lo leí en un periódico, creo que del mes de Junio-2.000.
Y yo me sigo preguntando:
¿En el futuro podremos elaborar nuevas especies?
¿Fabricaremos Quimeras? ¿Volveremos a un pasado mitológico? ¿Existieron los dioses griegos en la imaginación o fueron el resultado de la experiencia de una civilización anterior

12 octubre 2012

HOY EMPIEZA EL OTOÑO





 Hoy empieza el otoño.
Corre por las sendas del bosque un amarillo encendido. Brillan el verde y el ocre. Gritan las hojas moribundas cuando les arrastra el viento. Roto el silencio, los pájaros abandonan los nidos. Sobre la estampa del valle una finísima lluvia da al paisaje el brillo de los últimos colores de las flores que nacieron en primavera.
Desde mi ventana ya no siento soledad, estoy acompañado de mis sueños otoñales. La inspiración se está apoderando de mí. Al final, he pensado no permanecer callado.
Escribiré.
No ocultaré lugares insignificantes, ignotos o infernales. Mis pensamientos acompañados por la nostalgia repetirán en los relatos, mi vida encendida.
Y sucedió…
La encontré en una esquina. Las calles se habían cubierto de sombras. Me contó historias alegres, Y, mientras miraba las estrellas, locuras de sus amores. El espejo de los charcos donde siempre brilla la luna, reflejaba sus piernas al andar, dueñas de un color que protege su belleza hermosa y lasciva.
Sin decirnos nada nos cogimos de las manos. Como un extraño rito de iniciación, bajo esa influencia, nos besamos en la boca. Una tela de araña llena de alegrías radiantes, nos envolvió.
-¿No quieres saber quién soy?
-No
-¡Ah! –Dijo ella-; tienes miedo a perderme. Soy uno de tus sueños.
En ese instante recordé a Charles Baudelaire: “Mientras este fuego nos abrasa el cerebro, nos hundiremos hasta el fondo del abismo ¿infierno o cielo? qué importa. ¡Hasta el fondo de lo desconocido para encontrar el nuevo!” Noté su contacto, sus pechos en mi rostro, pasillo que me llevó al delirio. Aprendía a morir feliz.
El momento era una melodía. Un profundo suspiro dulce. Un temblor de amante recorrió mi cuerpo cuando una y otra vez respondía a mis besos.
-¿Puedes asegurarme que antes de llegar el nuevo día no me abandonaras?
-Estos momentos son más bellos que los sueños. Yo no abandono los sueños, son ellos los que abandonan.
Había un bosque de pinos y un sol que espantaba la tristeza de las últimas sombras. La bella mujer caminó entre cristales de luz. Al alejarse contenta de la aceptación de nuestros cuerpos sobre la yerba del parque, dibujaba el ocaso que me había devorado mi último sueño.
No quise llamarla. No la seguí. Los sueños son los que deben venir.
Ya pasará el tiempo del recuerdo. Donde parece no haber sino vacío, en el fondo existe una purificación al adentrarnos donde solo hay nada más que locura, tristeza sin causa, nostalgia sin medida.
Ese amor que sopla impetuoso, se esconde entre las fantasías que huyen de la realidad, son una nube cargada de lluvia que apaga las pasiones extrañas. Que coarta la libertad para amar como en los momentos reales.
Lo único que ha quedado en mi memoria: cosquillas de mariposa. Necesito oír la lluvia sobre las ramas de los sauces que vigilan las orillas del rio Vero.
Se marchita el día. Un vaho… y luego reconozco mi rostro en los cristales de mi ventana
Lágrimas abajo. De todos estos recuerdos me siento liberado.

  

07 octubre 2012

GE



                Gime, espejo de magia furtiva, gajo de noche que ocultan el roble.  Gira amando hasta el alba, gota de Vieja Luna silenciosa. Grita con tu vientre que tiembla, gruta que no entiende, que no olvida. Guarda mi recuerdo en tus senos, gacela que vino sin ruido, sin llanto.  GE, punto. 

05 octubre 2012

IREMOS DESAPARECIENDO





De las límpidas alturas cuelgan poemas de amores que, fecundos de ilusiones, sueñan con un grito feliz.
Iremos desapareciendo, mientras, nuestro amor roca indestructible, como testigo inmutable, permanecerá... 

29 septiembre 2012

NO QUISO SEGUIRLO





Había un bosque y un sol en el ocaso que acogía la tristeza de las últimas sombras. Descansaba ella feliz entre los cristales de luz. Contenta de la aceptación de sus cuerpos sobre la yerba del bosque. Había desbordado la última fantasía del forastero.
-¿Puedes asegurarme que antes de llegar el nuevo día no me abandonarás?
-Estos momentos que he pasado a tu lado, han sido los más apasionados, jamás imaginados. ¡Ven conmigo!
-¿No quieres saber quién soy?
-No.
-¡Ah!-dijo ella-; tienes miedo a perderme. Soy tu fantasía.
-Sí.
No quiso seguirlo  El momento de la despedida fue una melodía, un profundo suspiro dulce, un temblor de amante recorrió sus cuerpos con el último beso.
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28 septiembre 2012

YA SOY MAYOR



No voy al colegio.
No hay columpios en el barrio donde vivo.
Ya no puedo tocar el cielo como cuando era niño.

18 septiembre 2012

ALEGRÍA O AFLICCIÓN



  
No estoy seguro, después de amar a la lluvia, sin entender su música, me quite el miedo a encadenar sueños.
Esta vida trascurre lenta.
Si las nubes hablaran, un silencio siniestro estallaría en la memoria al recordar las palabras que nos dijimos al despedirnos en aquel café.
Alguien toca el piano mientras muere en el horizonte esta noche de otoño. Ha sido un día de nostalgia, melodía de un tiempo que pasamos en París. Cierro los ojos ante la paz que siento.
Se desprenden los enigmas de aquel viaje.
Amargor.
La mirada de sus ojos, como ave nocturna, se perdía en un pozo donde mueren las estrellas del desencanto. Íntimo secreto que duerme triste tras recordar tan insólita aventura. Olvidaré su cuerpo tan deseado en sueños. Aquellos suspiros que rompían la tranquilidad del Sena. La densidad de la pasión permanecía una vez agotadas las caricias.
Mas, que importa ya, este amor, libre ahora de su embriaguez.
En el espacio real de reproches, murmullos en la cumbre de los sentimientos, que no pueden olvidar sus desnudos de mentira. Ocaso del instante de una mirada extraña que nace de la duda silente en su corazón repleto de soledad. La imaginación murió en la superficie de una piel que no deseaba sujetar la pasión y dar a esa pequeña muerte un seguro final lleno de amor.
Todas las estrellas de su mirada parecían suplicar que no cesaran mis besos sobre su piel, pero, no era así, huía a la montaña de otra persona, como gorriones urbanos hartos de los ruidos grises de amores fingidos.
No quiero saber si estos recuerdos dificultan el nacimiento de un nuevo día feliz. No quiero recordar como su cuerpo tumbado a la orilla del río, esperaba fingiendo, la música de mis besos. Libre, para que se derrame la alegría como las olas sobre la playa de mi alma, mi pensamiento, premian con sus nuevas imágenes, ráfagas de paz han explotado. Todo es luz. Tal vez un antídoto contra el miedo. Miedo a que nada tiene sentido. Alegría o aflicción.

     

11 septiembre 2012

UNA ESTRELLA SOLITARIA


Una estrella solitaria toma del molino abandonado su viento voluptuoso.

Y acaricia con cariño una guitarra que trata de seducirla con sus arpegios.

Cuando recibió la libertad se olvidó del ajedrez, luna y noche.

Era el laberinto de su vida.

Llena de alegría lee poemas de juglares vagabundos escritos en libros de caballería.

Feroces grifos custodian la libertad de las estrellas solitarias.

Yo la he buscado pero, no la he visto.

Quién la encontrará.

01 julio 2012

SE ACABO EL AMOR




Las olas se van llevando las huellas. Cogidos de la mano, ahora caminan por la orilla remojándose los pies. Siguen, muy despacio, adentrándose en el mar. Vivian una inquietante incertidumbre sobre el destino final de sus amores.
El amor no viene y se va por sí mismo, solo va adonde le llaman.
Nubes umbrosas. Del amor vivido por ellos, solo se salvará lo que se puede salvar. Ella, vuelve a su ciudad. Él, a la montaña, sin mirar atrás. Prodigiosa libertad, piensan.
Desde el último mes, ¡aquellos silencios!
La tristeza se asoma en la ventana de sus ojos. ¿Dónde colgarán ahora sus recuerdos? ¡Qué importa! Son pedazos de ruinas. Todos los momentos ahora son amaneceres sin luz.  Todo, fue una dolorosa mentira.
El cielo brilla sobre un porche de nubes. Se acabó el zumbido de la ciudad. Distancia suficiente para no poder regresar. El mar los acuna y traspasan la invisible frontera entre los dos mundos.

25 mayo 2012

ÁMSTERDAM




 Es para mí, la última arista de sueños geográficos. Es la ciudad que espera siempre nuevas miradas. La libertad gratuita. Cascada de sueños que acaricia mis pensamientos cada vez que invento su imagen. No he estado nunca, pero la conozco. Está impresa en el ADN romántico de mi sangre, como lo está Venecia, París, Marrakech...
La fuerza de atracción sobre mí, no sé de donde sale, pero me gusta sentirme dominado por esa gravedad. Yo sé que me llama, ella sabe que la quiero y me llama. Me angustia pensar que no pudiera visitarla nunca, que piense que me he olvidado.
¡Oh, Ámsterdam! Enigmática Gioconda. ¡Cuándo conoceré la mirada de tus puentes!
¡Cuándo la sonrisa de tus mujeres!
En las orillas del arco iris de tu misteriosa alma, existe un enigma profundo que cabalga en la noche; frontera donde duermen amores comprados, sexo que es más que una caricia.
Si con tu atractivo y mi voluntad, no es suficiente para verte, alzaré mi copa de tinto y viajaré por el espíritu del vino hasta sentir el latido de tu corazón.


11 mayo 2012

SUEÑO SINIESTRO


Nos engañan.
Adán no se tapó los genitales con una hoja de higuera, fue con la manzana mordida de Eva.
El baile de máscaras, estalla en las calles de Venecia, inundadas de color.
Sobre la concha que nació Venus, ahora, están dos monjas trinitarias rezando avemarías.
La noche azul de Arles sujeta las estrellas para que no caigan sobre la terraza del café de la Place du Forum, las oraciones de los desesperados.
Una prostituta recién llegada a París, en la esquina cercana, estrecha contra sus pechos desnudos, un periquito rojo que, le cuenta al oído, la historia de la Rendición de Breda. Ella no cree, que el número de lanzas sea igual número de hombres que han compartido su cama durante el mes pasado. Piensa, que el pájaro de su chulo, le engaña con otra. Hace noches que la cama está vacía. 
La torre catedralicia no da las horas, no quiere despertar a la niña que duerme sobre un lecho de hojas violetas. Su madre está vendiendo trozos de periódico en los semáforos del barrio.
Mis amigos y yo, jugamos a los naipes en la taberna del puerto. Estamos haciendo tiempo a que llegue Caronte. Los hijos, nos preparan el óbolo para el barquero, y las hijas, flores para la tumba.
Unos músicos callejeros y el viento, rompen el silencio. El pétreo paisaje urbano oculta la luna.
El reloj gigante, que marca la Ultima Hora, ha enmudecido, ha soltado sus números ferrosos sobre el pavimento, espantando a las palomas de plumas rojas y blancas, que vuelan sin parar, formando círculos en torno a la serpiente dorada de la veleta, que gira, gira, y gira.
Y las saetas van locas, salen lanzadas, y al caer, se han clavado en mi pensamiento.
EPITAFIO:
Se fue sin ruido, como globo que arrastra el viento. Como la Barca.

En las montañas más altas, entre la luna y el sol, veo subir por una escalera esmeralda que cuelga del cielo, unos pensamientos secretos.  Llevan bajo el brazo, cráneos fosilizados sonrientes, hartos de ver en todo el mundo, hombrees y mujeres solitarios.