13 febrero 2006

EL SUEÑO DEL DESASOSIEGO



Con su mano izquierda sujetaba a la altura del pecho su abrigo de piel. Se agachó a recoger un trébol de cuatro hojas. El abrigo se abrió y dejó ver su cuerpo desnudo. Miré con ansia ... y se cruzó un gato negro.

No te levantes más, niebla amiga del alba.
Nostalgia negra de surcos interminables.
Sigue a la espera. Oye su música.
¡Qué distinto al tiempo pasado!
¡Qué profundidad existencial!
Veneración y amor...
Ahora, recodos de viento que huye.

Corolas de tu amor acarician el olvido
para brillar indiferentes.

Yo huyo torpe, misérrimo, abrumado. En este sendero de avellanos no paseaste sola. Caracola que miente, eres amargo orujo endrino. Soy lo que tú crees. No sé la causa del adiós. Callé y no lloré. Dijiste: nada que hacer. ¡Oh triste razón! ¡Oh deseo arrogante de libertad!

Tengo que encontrar el camino que me aleje de este territorio de moscas de tristeza. Que me lleve a encontrar alguna vez, la verdad de lo sucedido, en los últimos días, entre tú y yo.

ATHO
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