08 julio 2009

SOLEDAD



¡He cerrado los ojos!
Se acabó la espuma de sus manos entra las mías.
¿Estará pensando en volver?
Su iris color avellana recogía en su regazo, soledad.
¡Qué en su mirada! No me gustaba…
¡Grita de una vez! No me respondas con el silencio.
¡Qué dices mujer! ¿Ahora no sabes dónde ir? ¿Quieres ser libre?
¡No hay caminos para la huida!


¿Adónde se fue?
Su recuerdo golpea mis sienes. ¿Fue en busca de otro amor?
Su forma de amar estaba por encima de mis límites.
En ninguna parte resuena su voz.
La lluvia no es triste a pesar de todo.
La noche viene, una luz rojiza en el horizonte.
Estoy solo. Mejor.
Esta soledad, lejos de las estrellas, es la que guía mi destino.
ATHO

22 junio 2009

DEJÓ DE AMAR



Los colores del brezo.
Los destellos de mariposa de su cuerpo sexual.
Caricias bañadas en su mirada de espuma azul.
¿Qué se llevará el río el cercano otoño?

La calle, la calle me conoce, y yo, su ventana.
¿Por qué no cesa la lluvia?
Es inútil, me voy.

Separados, huye el amor. En la lejanía, la nostalgia cautiva.
Sí, el amor que robó, le consumió.
Dejó de amar, permaneció muda.

Buscar vueltas a esta realidad me hunde en el vacío.
.

20 junio 2009

SENSACIÓN



El acantilado lleno de gaviotas.
La montaña, para mi alegría, grita.
La calma ha retenido el viento entre los sauces tras acariciar la mies.
Sensación de mirada sumida en otra persona.
Otro amor.
Así, la tierra es fea, recuerda un vertedero de escombros.
Seguirá ahí cuando me vaya.

11 junio 2009

BESTIARIO




Cuando vio aquella sirena de hermosas trenzas, cuerpo de doncella hasta el ombligo y cola de pez, fue tan fuerte su impacto amoroso, que la magia prendió en su corazón antes de que llegara de un coletazo a su lado, fue como el veneno de la serpiente alada de Arabia, tan fuerte, que la muerte sobreviene antes de sentir la mordedura. Sobrevino el amor antes de sentir su cercanía.
Los arcos y flechas que lleva el sagitario han caído al suelo. No deja de piafar. La sirena de espléndida figura ha iniciado un dulce canto. La tormenta que se acercaba huye. El centauro, inclina sus patas delanteras, no puede aguantar el prodigio de la canción, ni la hermosura de sus brillantes pechos. Por fin cae sumergido en un profundo sueño. La sirena se lanza sobre el cuerpo mitad hombre mitad caballo y lo despedaza.
Un unicornio ha contemplado la escena. Ha acudido al olfatear la virginidad de la sirena. Su sola contemplación le produce sopor y, antes de caer en un profundo sueño, es recogido en las alas que le han surgido a la sirena a la altura de su ombligo.
El aire se ha vuelto ardiente. Está sobrevolando sobre la pareja, un dragón. Inicia una serie de coletazos con el fin de golpear al unicornio y a la sirena que lo acuna. Lanza fuego por sus ojos largos. Consigue devorarlos a lengüetazos. Se queda dormido con su monumental boca, abierta llena de hileras de dientes.
Del rio Nilo sale hydros, se revuelca en el fango cubriéndose totalmente sus múltiples cabezas, y aprovechando lo resbaladizo del barro, penetra por la boca de draco, y llegando al interior, destroza los intestinos y todas las entrañas. Satisfecho, sale por el mismo sitio que entró y se sumerge en las aguas del rio.
Un águila, ya envejecida, sobrevuela el cielo que refleja el Nilo, sus ojos empiezan a ser mortecinos, pero aún le permiten ver al hydro en las profundidades de las aguas. Se lanza y los captura con sus fuertes garras, ahoga con el curvo pico las cabezas, y los lleva como alimento de sus pañuelos.
Pasado un poco tiempo alza su vuelo a una altura considerable, se incendia con el calor del sol. Sus alas arden. Pero, aún le da tiempo de volar hacia Oriente. A la vista de una hermosa fuente de aguas claras, se sumerge tres veces y sale en plena juventud. Al pasar por un golfo de la corriente marina, se unen a ella dos grifos de la zona de Hiperbórea. Sus patas de león sujetan cada uno de ellos un buey vivo. Antes del anochecer se han separado, los grifos se dirigen a un lugar inaccesible a custodiar oro y piedras preciosas. El águila, a mirar el sol, que más luce y contemplarlo sin cerrar los ojos.
Tras conocer esta historia que os he contado, amigos, ruego no actuéis como comadrejas, que conciben por las orejas y paren por la boca. No todo lo que se capta por el oído y se lee por los ojos, debe propagarse por la boca.
ATHO

05 junio 2009

LLUVIA AFUERA Y YO SIN PARAGUAS




Afuera la lluvia ha venido al valle para olvidarse de la montaña. Está invadida de una inquietud amiga de la noche, que hunde en un rumor de tristeza.
Los alacranes del recuerdo regresan a ella de la lejanía. Los sauces de sus pensamientos, vestidos de tanta lluvia misteriosa, despeinan su cabellera dando suelta a la nostalgia. Ahora, solo siente no ser yedra en el cuerpo del que fue durante el último verano, su tórrida pasión.
El amor como un río azul, acarició las orillas de su vida, pero, al final desapareció en el mar del olvido.
Y yo sin paraguas.

ATHO

18 mayo 2009

POEMA SIN RIMA




Una sombra azul bajo la luna nos separó.


Terraza de verano.
Calma sobre las mesas.
Las pestañas de sus párpados brillaban.
Melodía extraña.
Blues.
El pensamiento se detiene
en aquel valle.
Poema sin rima.
Melodía dulce.
Paz incierta.
Y mi corazón ardió.
Recuerdos lejanos que estallan
en sus manos de diosa blanca
en la oscuridad de sus ojos
en sus pechos turgentes.
La pasión palpita en mí todavía.
La brisa.
Un cigarrillo.
La nostalgia florece trémula.
ATHO

07 mayo 2009

EL FIN DE UNA PASIÓN



Un duende silencioso, sin contemplaciones, aterrizó en tu cara. Era un ángel caído, quería beber poco a poco de tu boca, quería arrebatarte esas sonrisas que incendiaban mi cuerpo cuando quise refugiarme en tus ardores de hembra.
En tu rostro, lago de magnolias, los sentimientos que se reflejaban cuando saboreabas el alcohol de aquel amor de esquina, eran como manos que enredaban nuestros cuerpos temblorosos.
En la oscuridad taciturna de tu boca, gritaba la llama del deseo, mientras mordía tus labios llenos de arco-iris.
Aquella sed de amante podía con mi soledad, soledad de callejuela. Íbamos descubriendo con nuestras caricias húmedas de tanta hambre de amor, la mentira.
Aquellos días, el río Sena trataba con fe de vagar bajo el áureo y ronco sueño del atardecer. El viento puro que rozaba el cielo, reía con su cara rapaz, entre las verticales heridas de las calles que no dejaban paso al sol, ora nácar, ora trigo. Las parejas de enamorados y los gatos pasaban a nuestro lado arrastrando su sombra, en busca de su rincón bajo el puente los unos y su tejado preferido, los otros.
Caminábamos sumergidos en una niebla de confusión. El Dedo que señala el camino, jugaba con nuestro destino, parecía lleno de negras manos. Pero, los románticos cervatillos de nuevos amores, saltaban de alegría entre los tilos de nuestros corazones para espantar las sombras que nadaban entre las redes del silencio. Estaba palpitando un nuevo amor, tan hermoso, como los sueños de los dioses.
Antes de separarnos...
Vimos como se transformaban en cielo las palomas al volar. Ese cielo que empezaba a seducirnos con amores imposibles. Mientras abrazaba tu cuerpo, curvas que desprendían olor a cerezas, y, enterraba mi cabeza llena de nieve cuajada, entre las raíces que temblaban como las hojas del rosal en tu vientre inquieto, escuchamos como las aguas del río golpeaban el horizonte, empujando a la tarde para dejar paso al crepúsculo que, siempre perplejo, buscaba mirarse en tus ojos de gacela. Tumbados en la orilla, recibíamos baños de luna, y, nuestras manos se apoderaban de su magia. Abríamos nuestros cuerpos de par en par para recibir las caricias. Besos como burbujas de colores, como sortijas de un amor que brillaba en un paraíso imposible. Permanecimos perdidos en una eternidad que no nos pertenecía.
Transparente como un vuelo, silencioso como un pueblo abandonado, el Amor, nos sumergió en aquella exótica pasión. Desde ese momento fuimos veleros por un mar de destellos luminosos. Anduvimos por bosques de extraños brillos.
Nos amamos con tanto cariño, como los sauces mecen el silencio. El Amor revoloteaba entre las palomas de nuestros vientres. Cielo tormentoso de pasión incontrolada. Bebimos caricias hasta saciarnos. Los indómitos gritos de pasión se fueron acallando y apareció el silencio como ruido de noria sobre las horas solas.
En estos idilios rebeldes, errantes y prohibidos, la noche vive sin sentido. Nuestros cuerpos desnudos se agitaron, y, durante un latido, sobrecogidos de placer, descubrimos que la pasión muere para vivir. Fuimos dos grandes árboles que rezaban al azul.
Cuando no nos acaricie el viento de esta pasión, seremos astillas de carrasca y olivo que daremos vida al fuego eterno. Hasta entonces, dejemos esta historia de nuestro amor en el túnel del recuerdo.
ATHO

21 marzo 2009

SU LIBERTAD




¿Quién dibujará la tierra nemorosa?
¿Endrinos, ombligos o dédalos?

Nada alegra tanto como la suerte
que derrama las hojas en tu cuerpo.
Pero nada es eterno, libre y mago,
como tu vida de gaviota joven.

¡Cuanta libertad! ¡Como los sueños!

12 marzo 2009

ANA MARÍA NAVALES



En mí, como el misterio de la vida, nunca morirá su recuerdo.
ATHO

12 febrero 2009

EN EL MUNDO DE LOS SUEÑOS FLORECEN CEREZOS




Tenía una ambarina mirada libre de sucios pensamientos. El gesto en los labios, grandes, accesibles, dejaban ver unos dientes perfectos e iluminados de irisadas tonalidades y alegría, cuando reía a carcajadas, muchos sonidos se dispersaban, melódicos y perezosos.
Sus lánguidos ojos estrellados de lágrimas, contemplaban la playa donde las nereidas jugaban con las olas. Voluptuosa atracción. Ebria de promesas dejadas en el olvido, acudían a su mente.
“Estas lejos de mí, umbral sin puertas al mañana. Eres trazos escritos en nido de arena; añoranzas, amargas y frágiles como la mirra. El sosiego de tus poemas que recuerdo con fervor, es como el vierto de tus besos sobre las hojas de mi juventud, que hace brotar por doquier reflejos de tus caricias sobre mi cuerpo convulso. Pero… tu rostro se esconde entre mirtos de bayas negras. Sí… lejos estás de mi.”

En el mundo de los sueños florecen los cerezos. Las horas resbalan donde las estrellas de nieve, belleza nocturna, acuden sobre el cielo de París. La noche se abre para dejar paso a una granada entre las sombras huecas que cobijan secretos inconfesables de amor.
La calma viene de los recuerdos, seductores y dulces, que acuden en tropel a su mente. Detrás de la niebla, donde los pinos lloran, nudos de cerezas golpean los cristales de la ventana de sus pensamientos, que toman forma de nube
Se diría que su sonrisa acoge nuevas caricias y deseos inconfesables tras este juego cruel de estar separados, lejos, ella en las islas del mar Egeo, él en París.
“Viento enloquecido, no arrastres los racimos de mis ilusiones, sería el fin de este amor tan hermoso”.
ATHO

SABRÉ OLVIDAR



Qué hay tras su mirada.
Si no tuviera ese azul pudiera ser una sombra que da miedo.
Sombra o silencio, no sé, pero da miedo.
Hay que rezar.
Zafiros difíciles de imaginar imitan la esperanza perdida.
Y los mirtos escuchan las profecías de los amores traicionados.
Oigo ya el silencio dulce de la noche.
Qué me importa, aguantaré.
El reloj de sol lleno de bruma no marca las horas.
Hay que confiar.
Pero cuidado, la Vieja Luna me ha ofrecido granos de granada.
ATHO

18 noviembre 2008

PUDOROSA RENUNCIA

Abrojos por un deseo contenido

Solo una mariposa logra huir del espino a la flor.

El azul se encadena a un verdugo atardecer.

Ventanas otoñales se cierran con chasquidos de cristal.

Cada noche recoge angustias de lujuria.

¡Eres la de siempre! Grita en la oscuridad.

Y el murciélago de su mirada chilla mentiras, una y...

otra vez.

Nunca sabrá si fue su culpa.

ATHO

14 octubre 2008

OTOÑO 2008


En el seno de un aire turbio nos acosa la indiferencia. Tras la puerta esmerilada del pensamiento se adivinan señales de añoranza de un tiempo pasado más feliz. Triunfantes en huídas que creemos necesarias, forjamos imágenes de un futuro extraño. En el grito de los tiempos, extraviada la virtud de dar cariño sin esperar nada a cambio, no sabemos sobrevivir al amor verdadero, y perplejos, nadamos apaciblemente en la estupidez.

En este otoño, pergamino amarillo, alguien habrá pasado con su amor, una noche única y sutil, sagrada como la luna. Esa luna, Vieja Luna, que ayer seguramente ignoró que lo de ellos era sincero.

ATHO

26 septiembre 2008

¡QUÉ CERCA!

¡Qué cerca! Ese amor que eligió. Ese, al que deseó tenerlo a su lado. ¿Por qué no se aproximó más? ¿Tal vez no era el verdadero? Si fuera así, debería haberlo olvidado. Ese amor naufragó en el mismo puerto. ¿Y ahora qué? ¿Nunca probará sus besos de pasión?

El desierto se va haciendo más grande, las dunas no dejan ver el horizonte. Solo le quedan los sueños. El recuerdo, ajeno a toda contaminación, no acepta la separación. Una y otra vez, al despertar, recobra la esperanza de volverla a ver cerca, muy cerca. Cerca de sus labios, los suyos.

Echa a correr. No quiere que su afecto sea conocido por nadie. Extrae de sus sueños alimento de ilusión y esperanza que le salve de caer en la desesperación.

Ahora, aquel que tantas veces buscó el encuentro vive tranquilo.

Nunca se sabe lo que puede ocurrir. La echaba de menos. Las raíces de la historia pasada en aquel lejano verano, todavía estaba al aire, no tenían barro, parecían rascar las tinieblas tratando de retener entre sus astillas, todos los momentos felices.

Su vida ya no era como poco tiempo antes, se está llenando de tristeza. No le gusta pasear, esperar la hora de la llegada del tren. No es el hombre que soñaba despierto: es un poeta sin inspiración. Hay algo en su rostro, anclado en su mirada, que, delata la derrota de no poder estar junto a la mujer amada.

Ahora, su única compañía es un cigarrillo, un vaso de vino y una mirada turbia. Como los árboles inclinados por la fuerza del viento, permanece sobre las mesas de las tabernas. Él, ya no es como los ríos bravos, que coronados de espuma por los tropiezos sobre las piedras, siguen su curso alegres, y siguen, siguen…

ATHO

05 septiembre 2008

DESPUÉS DE UN AÑO

La alegría que siente le hace volar la imaginación. Está saliendo de la nube que le tiene frustrado. Se queda de pié sin saber qué hacer. Su deseo es besarla.

Lleva un año esperando este momento. No cree en los milagros. Cierra y abre continuamente sus ojos. Ella ha acudido a la cita. Una fuerza desconocida lo inmoviliza: No hay otro remedio –piensa- , debo abrazar, besar y, sentir esa atracción sexual que, desde hace un año no he sentido en ningún momento con mujer alguna.

Y materializa su pensamiento. Sí. Tiene la sensación de que suena una melodía suave que espanta los fantasmas de la duda de ese amor perdido.

¿Cómo el amor puede reducirse a un tiempo tan corto? ¿Sucede muchas veces? Ella, no le ha pedido que la bese, no puede. No le resulta fácil, pero, le miente.

Ella tiene el rostro iluminado, no de amor, sino porque… ¡ya no lo necesita! Ojos cerrados y labios entreabiertos reciben la pasión del que fue, hace un año, su primer amor. Y ahora, tal vez, lo quiera, pero… falta esa fuerza vital que es el erotismo y el deseo.

¡Abrázame! –exclama él. Nada.

Cuando abre los ojos, él ya no está. Piensa que a lo mejor el primer amor no es más que eso.

El amor huye como la gacela, embiste como el toro, se hace el muerto como el escarabajo y se somete con gestos a otro amor dominante, como el lobo

ATHO

24 julio 2008

DE LA AMISTAD AL AMOR

La luz empuja un azul con estrellas hasta perderse en la última montaña. Las hojas color de té, ya pueden despertar; es hora para ver amanecer en el valle, y a los pájaros sobre las ramas. Un sendero sin sombra, arruga de una tierra que espera la lluvia desde hace ya mucho tiempo, se pierde en el infinito. Sus recuerdos amorosos, como cucarachas rubias, tienen alas, pero, no pueden volar.

La puerta abierta, en un tiempo de libertad, ve sobre el horizonte, como la primera luz teje múltiples pétalos de pálidas violetas. Hay poemas hermosos de profunda tristeza, allá, lejos, donde acecha la eternidad. Entonces, aparecen otra vez sus pensamientos, y deja que crepiten mientras el día empuja a los gorriones fuera de sus nidos.

Callaba, y él, que la miraba, sentía que las palabras sobraban. Sobre la levedad de la quietud, pensaba que perdería su amistad si en ese momento no la abrazaba con cariño.

¡Qué grande es la amistad y el lenguaje sin palabras!

Por fin ha comprendido. Por fin, sale de la senda de la amistad, penetra en el bosque fragante del amor, y sin permiso, la besa con pasión en un abrazo imposible. El amor es un viento vertical que no controlan los dioses y sí, la luna llena. Si no fuera así, quizás él, se dedicaría a escribir sobre la tristeza.

Atho

14 julio 2008

NI AMIGOS NI CAÑAS.

Qué importa este sol que consume entre sus carcajadas la belleza de los árboles.

Y el imbécil que mira, qué.

No es posible. Otra vez el perro vagabundo en el mismo sitio.

Para mi, que está esperando a la perra del bar.

Que me puede importar. Que Babilonia estuviera rodeada de palmeras, surcada por el río Eúfrates y protegida tras unas murallas de siete metros de grosor, sí, pues, eso tengo anotado en el cuaderno.

Ha empezado el verano. Nada de ganas de escribir relatos, ni... de seguir esta tontada.

Bueno, el perro se ha cansado de esperar y yo también. Me voy a ver si encuentro algún amigote para beber unas cañas.

Ni amigos ni cañas. Solo ver el río como pasa sin decirme nada bajo el puente de hierro. Alguien a tirado un ramo de flores a la corriente, y un remolino se lo está tragando al lado de una de las pilastras abrazadas por ramas secas.

Prosigo mi camino, espero no encontrarme con ningún conocido. ¡Vaya! pero, ¿no es el perro vagabundo el que me sigue?

-¿Qué buscas?

- ¡Guau, guau, guau... !

-Está bien, vamos, yo también estoy solo.

- ¡Guau...!


-Verás, trato de escribir un relato largo, y solo sé cosas cortas tal vea, eso sí, poéticas, pero ya no me satisface mucho. ¿Pero como formar el esquema? ¿lo sabes tú?

-¡Greeeeeg....!

-Bueno bueno, no gruñas, no levantes la oreja derecha que se te ven las garrapatas.

-¡Guau, guau....!

- Quisiera escribir sobre los jázaros, sobre ese pueblo tan misterioso... o tal vez recopilar las cartas que escribí cuando era un Cazador de Sueños, tras abandonar mi ocupación de Escriba del faraón, en busca de aventuras por todos los territorios que me llevó el viento intemporal. Mira una terraza en ese bar... vamos, pediré un cerveza, esta vez con alcohol, no tengo que conducir. Te pediré para ti unos huesos de las sobras de comida.

-¡Guggg, guau, guau...!

- Esta bien, no me frotes la cabeza en el pantalón que me saltaran los parásitos. Bueno, vale, te sientas aquí, y no te muevas. ¡Por favor, traiga una mediana y, si es posible algunas sobras para mi amigo!

......................................................

-Vamos, te llevaré a casa y te bañaré, te voy a comprar algún líquido en la farmacia para limpiarte esos parásitos.

-Guau, guauuuu.....!

-Sí, sí, somos amigos. Vamos.

ATHO

04 mayo 2008

LA CABAÑA DEL BOSQUE

Abundantes rizos. Sus ojos, pedazos de noche, escondían el enigma del universo. En su mirada, fértil y extraña, se concentraban la luz y el grito de la vida. Como las hetairas en la cama, no era ni lasciva ni indiferente, era un misterio gozoso.
Al tratar de recordar, su figura huye como gacela, y se mezcla entre los escarabajos del tiempo transcurrido, y, se hace la muerta.
Bebimos de nuestras caricias, y fuimos capaces de muchos milagros hasta perder la razón. Fue... solemne y misteriosa danza de hojas de un otoño de ocres rojizos. Azotados por el viento de una pasión deseosa de inmortalidad, nuestras cuerpos, entre cañadas profundas y vallas musgosas, se entrelazaron sobre la mies profunda, junto al nacimiento de un arroyuelo, y, quizá, como jamás tan juntos y retorcidos.
Mujeres y hombres semidesnudos, lívidos, brillantes y perfumados cabalgaban sobre animales extraños: caballos con cabeza de avestruz, hipopótamos con alas de mariposas, asnos con patas de leopardo... Me desperté. Los pabilos de las cinco lámparas todavía seguían ardiendo.
Apoyada en el alféizar de la ventana que da al bosque, esperaba la llegada del alba. Ella, no se, no supe que veía, tenía el corazón oculto.
ATHO





16 abril 2008

NO TENGO NINGÚN RELATO

No tengo ningún relato terminado. Todos empiezan bajo leyendas de una sola mentira. Iba tras una historia de las oscuras ambiciones de unas sacerdotisas que oficiaban a un sol fantasma que, iluminaban con sus ceremonias sexuales, una senda de madreselvas llena de disparates, pero…
Esta calma viene de la tristeza de antaño que, entre las rocas de mi memoria, desde el principio de esta primavera, brilla siempre gris. Ahora, los gorriones de mis pensamientos, se esconden tras la hojarasca de unas páginas arrancadas de un diario escrito por el escorpión que envenenó mi alma. Por eso no puedo escribir. No se escribir bajo el caos de mis pensamientos. Solo, castillos derruidos; nubes como faldas de bruja; avispas acurrucadas en troncos de árboles muertos; pergaminos dorados, herméticos, sin saber leer la última voluntad del faraón que traicionó a los dioses…
El murmullo de la escarcha acuna las buganvillas y, no siento nada, no tengo inspiración poética. Mis palabras son como la recta asíntota, se aproximan a la curva del poema hermoso, sin alcanzar a tocarlo, solo la esperanza de acariciarlo en el infinito.
ATHO

08 abril 2008

LUISITA

En el recodo de la luz plateada, donde no llegan las sombras, los árboles de la plaza San Francisco acarician el frescor de un silencio eterno que muere en el puente que abraza al río perezoso.
Hace años, el abuelo Pepe, besó una flor de cerezo, y pidió un deseo, lo arrojó al rio Vero, y el amor llegó con el viento.
Ahora sobre las callejas de su alma, caen como gotas de lluvia, los recuerdos perdi­dos. Brillos irisados que alumbran los aljibes de su memoria.
Un mar de luna cubre la ciudad en la noche sortílega de las Fiestas Mayores; se refleja en los cristales de las ventanas de las calles, despiertas a esa horas, brillantes estrellas de artificio que estallan en las fuentes del Vivero, señalan el final de los festejos.
Por unos momentos, Pepe, camina al borde de la realidad, entre luz y tiniebla. No tiene sombra. El tiempo se ha detenido. Tiene la sensación de haber regresado del oráculo de Delfos, tras la guerra de Troya, que fue su vida profesional. De ese lugar incierto, más allá del viento del Norte, donde habitan, los guerreros del poder.
Comienzan para él las fiestas de la Tercera Cosecha. En el tránsito peli­groso del pasado al futuro, quiere olvidar las torturas de los egoístas, los ramalazos de los necios, las coces pétreas de los envidiosos.
Quiere soñar. Ilusionarse con una idea. Diseñar una utopía. Practicar el pensamiento, el conocimiento y la comprensión.

Luisita, su nieta, tira de su mano y le devuelve a la realidad.
-Yayo, ¿como se llama este río?
-Vero.
-¿Por qué se vacía?
-Sus aguas vuelven al mar, donde nacieron.
-¿Como tú, yayo?

-Vamos a casa, yaya nos estará esperando para ir al Coso.
-Mañanas te haré una gran pompa de jabón. Entrarás y verás el mundo de colores.
-¿Como saldré?
-¡Dándole una patada al Arco iris! Pues tú, Lui, eres con tu sonrisa, el color de un mundo feliz.

ATHO

01 abril 2008

SÍ, ESO FUE

Ya no hay musgo
no puedo irme.
Y…
Me acordaré de ella, sin su sombra.
Solo ruido de mar.
Bosque.
Lluvia.
Bajo la bóveda le amé.
Entonces, un camastro de frases obscenas.
después…
La luz y el grito
… amor.
Se escucharon suspiros y silencios.
El cielo cayó sobre nuestros cuerpos.

ATHO

02 marzo 2008

OTOÑO



Cuando siempre, en otoño, él escuchaba una música plena y única, deseaba que no se acabara la danza de hojas ocres al caer. Sin su melodía sería vencido por la pesada realidad. En los intermedios, fuera de sus fantasías, observaba a los que tenía a su alrededor, y podía encontrar otros pocos soñadores, pero, creía que no eran sinceros. Y volaba a su soledad.

Como contar que hoy, invierno, ha sentido tan cerca la primavera que, la soledad ha volado lejos. El recuerdo de la pierna de su amada entre las suyas, los dedos entre sus dedos y la sonrisa que espantaba su tristeza, tan tétrica, tan gélida. Hoy, brilla rojo, amarillo y verde, y vive la magia de aquel momento. Cosquilleos juntos, pero sus efectos, como muescas pétreas permanecen todo el tiempo. Está seguro. Sí, cree que los deseos tienen vida propia en la caverna del pasado.

Solos en la penumbra, lejos del valle, en un rincón de la sala de estar de la estación, estuvieron hablando de su destino. De la esclavitud de un destino extraño: sexo, viajes, engaños, ramas de un árbol imposible. El baúl es muy profundo, y sin embargo, no pueden llenarlo de sus mutuos deseos. Son muchas las noches a la luz de la Vieja Luna. En los bancos del parque, solo una. Fue la primera. Las hojas caían alegres danzando a ritmo de sus besos. Cuántos perfumes en una primavera de bellos colores. La tranquilidad de la noche dormía como si tuviera pereza de recibir al alba. El tronco del árbol retorcido como sus raíces, huían a las profundidades de la tierra fértil. Ella, abraza entre sus muslos las últimas hojas ocres en un intento de cubrir su sexo, hasta entonces ignorante de las caricias de su amor secreto. El lago enviaba su imagen hacia un cielo gris. El paisaje casi imposible, invitaba a participar del espectáculo corporal del amor que robaba el azul.

Esperaban que la historia se volviera a repetir. Como el círculo. Una vez roto el reloj de arena ya no debían tener prisa. Igual daba. El tiempo se había roto, todo era barro de pasión. Los sueños huían incapaces de encontrar las grietas del cerebro. No sabían que hacer. Su comportamiento rebotaba en la superficie del futuro y, les retornaba al primer deseo cumplido. Se daban por satisfechos, pero, ¿deberían estar en ese mismo sitio siempre, sin moverse, o seguir sus pisadas rumbo a lo desconocido?

Solo faltan tres minutos. Un pitido anuncia el momento de partir el tren. No tienen nada más que decirse. El reloj de la estación, inexorable ha marcado los dígitos que distancian el pasado. Un beso, otro beso, otro, otro,...

La noche y el frío se acercan, el tren se aleja. También acude la niebla.

10 febrero 2008

FILÓSOFO MEDITANDO-Rembrandt-

Las brasas del hogar estimuladas por las tenazas, avivan el fuego que ilumina calderos y pucheros. La escalera de caracol es un diábolo que marca la frontera entre luz y oscuridad. Una puerta entablada parece guardar el secreto del camino que conduce a la bodega donde mora el dragón que guarda los tesoros del conocimiento. Una ventana enrejada y luminosa compite con las llamas para espantar las sombras.
En busca de la verdad, lejos del infierno exterior, él, un anciano iluminado por la luz del alba, medita sobre la mentira, o, ¿duerme?, seguramente ha estado rastreando filosóficamente las consecuencias del comportamiento existencial, o tal vez, sobre la vida del ciprés que, triste, crece directo al azul, mientras a sus pies duerme la hierba tras la siega.
Ella, la criada, ni llora ni ríe. Tiene un pasado entre cacerolas, y su futuro, esclava de fogones, sin odio, sin esperanza en otra vida mejor.
Ningún movimiento extraño. Solo claroscuro.
ATHO

03 febrero 2008

CUANDO LEAS LOS RELATOS


Cuando leas este invierno los relatos escritos en las hojas del otoño que se posaron sobre la tierra, notarás como se agrieta el corazón... ¡cómo se espanta la calma!
Vi tus alas de ángel llenas de lodo. ¿Has bajado al sub-mundo? ¡No temas! El heno de las ilusiones se pudre por la lluvia de las lágrimas, pero ese antiguo olor carece de memoria.
Cerca de la soledad que se levanta alrededor, nacerán flores que perfumarán la esperanza en un mundo, que, se agitará cada noche y odiará olvidar aquellos amores, para siempre perdidos.
Iremos desapareciendo, pero como testigo inmutable, después que la vida nos destruya, quedará un resplandor, un cielo que gritará, que fuimos apacible melodía, amantes eternos y brújula que nunca marcó el desaliento.
ATHO DE JAZARIA

29 enero 2008

EL ESCRIBA DE BARBASTROPOLIS


POR FIN

Por fin el grito que llama al amor.Sí. No se qué encanto será el soñar la luz y el color, la vida.Pero, no obstante, a dónde vamos, podemos saltar la realidad y perderlo todo. Unas estrellas hay que gritan, sus gritos son alegres pese a todo. La tierra se hunde con el peso de nuestros sueños. El cielo baja a recogerlos.

ATHO

09 enero 2008

RUIDO

Ruido. No se trata de abandonar un amor por otro. Un hombre, alto y amarillo de tristeza, con una rama de sauce en la cintura respira profundamente. Es el mordisco de la pasión. Su cerebro crece al escuchar el murmullo que, fuera del cráneo, intenta agujerear su sien derecha. Es tan grande el estrépito, que obliga a su cuerpo desnudo a encorvarse hasta tocar tierra con la cabeza.
Pero… han dejado de respirar los recuerdos de amores retorcidos que le atormentaban. Y el arco que forma su figura despide una luz blanca. Una lechuza se posa en el hombro izquierdo, tiene los ojos grandes y blancos como la luz, mueve levemente la cabeza. En ese preciso momento, los pliegues de su cerebro, dejan pasar a los rincones más ocultos de los sesos semienterrados en olvido, el recuerdo de los momentos pasados con la bella dama del bosque. Ha nacido la esperanza de un nuevo amor, ya no le produce dolor el grito que se ha convertido el murmullo en sus sienes. Sus pensamientos se han cristalizado en un ramo de hortensias.
El hombre, alto y amarillo ha cambiado de color, ya no entona una canción triste. La lluvia que comienza, espanta a la lechuza que profetiza males de amor con la luz de sus ojos dorados.
El hombre, alto y alegre, a corretear se ha ido tras la Vieja Luna. No puede detener sus pensamientos, levanta sus pies en brincos de emoción. Formar una horquilla con sus piernas abiertas, y como un cowboy, hace mención de sacar y disparar contra la sombra de su pasado. Dando vueltas girando a su colt parece haber enfundado para siempre la mala suerte en el amor. Ya no gira en su cerebro la veleta del desamor. Durante unos minutos la lechuza, asustada, inicia el vuelo y cae muerta en tierra, y con ella la mala suerte. La rama de sauce estalla y se convierte en estrellas verdes, tantas como hojas. El ramo de hortensias es una fuente de ideas maravillosas que espanta la nube de humos que hasta entonces cubría la escena.
Silencio. La luna alumbra el bosque, y la tierra se levanta a los lejos formando ciclópeas montañas que recogen el anhelo de tocar el cielo
ATHO.

21 diciembre 2007

LEYENDO LA PRENSA Y MÁS...

Me parece bien que en las señales de tráfico, en las que indican "paso de peatones", dibujen una figura femenina, por eso de: paso de cebra.

Si se está demostrando que el miedo es un mecanismo integrado en los genes, ¿qué impulsa a los héroes?

ATHO

23 noviembre 2007

GRILLETES DE SOLEDAD

Borracho de tanta utopía, no supe encontrar el misterio sagrado del final. Me
quedé frío de tristeza. Presencié sueños que generaron vida, luego, se agrietaron, se
despedazaron y murieron.
Tras este final salvaje no quiero cerrar los ojos.
Escribo desnudo, inmóvil, sobre húmeda arcilla, poemas que recuerdan los
momentos de fantasía. Góticos versos que encarcelan los más hermosos instantes de
amor.
Heme aquí. No tengo forma de evadirme. Estoy solo con voces talladas en la noche que, furiosas, me dictan poemas de eterno huir.
Sin hilo de Ariadna no se si podré conseguir salir de este laberinto de fonemas, y
lograr el poema que rompa estos grilletes de soledad.

José Álvarez Arnal. ATHO

22 noviembre 2007

EL MEJOR

video

17 octubre 2007

DESDE NASRANI





He estado muy ocupado en busca del Arca de la Alianza. Jakaranti, el primero de los ángeles "quemat", me ha dicho que hoy estarás conmigo en el paraíso de Yeada. Y conocerás que tú y yo que hemos brotado a modo de las plantas, solo podremos vernos, cuando, nuestras raíces muertas nos liberen. En la búsqueda de la inmortalidad, nuestros corazones volarán libres y sabremos, quién es de los dos, el más espléndido amante. Que la mirada del recuerdo, envuelta en un sari rojo, te alumbre en las negruras del olvido. Que los buitres de este Pirineo me integren directamente en la vida divina, pues, es un crimen quemar mi cadáver de guerrero. Yo ya estoy en la estrella Nasrani.
Un abrazo.
ATHO

08 agosto 2007

DESPERTAR


El sol sueña, se proyecta, se eterniza.
Sombras rosadas de Vieja luna, orillan con acierto purpúreas burbujas que bañan el alba.
Inocentes dunas huyen por huecos que dejan los besos de los amantes, y los que reman en pechos extraños, están a mil sueños, lejos de la magia inexorable de la corriente del río que pierde sus gritos al acariciar el temblor de las flores.

ATHO

HOMENAJE A FRIDA KAHLO