20 enero 2012

AQUEL PUEBLO DEL VALLE D'AFUEBA





Es el cementerio de mi pueblo. Crisantemos y tristeza abundan sobre las tumbas de tierra y nichos. Está amaneciendo.
Las flores que adornan las sepulturas son numerosas, tantas, como caricias y besos dejamos de dar a muchos familiares y amigos cuando estaban entre nosotros.
La senda que va del pueblo al camposanto da vueltas a la cruz de cemento que se levanta a pocos metros de la fachada. Las mariposas azules presagian buenos augurios.
Nunca he creído en su simbolismo… hoy he visto una, y he recibido noticias, buenas noticias. El vuelo de las azules, van desde la cruz hasta las flores que adornan las tumbas, pasando por la verja de la puerta. Las de otros colores olvidaron el recorrido.
Una plaza de toros con carros agrícolas se ha montado en la plaza mayor. Gran cantidad de personas subidas a ellos. Son las fiestas patronales. Un hermoso toro tordo sale furioso de una caja de camión en el cual ha sido transportado. Rugen los espectadores. La fiesta estalla, hermosa y española.
No se… estoy enterrando los mosquitos de mi tristeza. Parece ser que me estoy dirigiendo hacia un destino feliz. O, ¿tal vez? el destino es atractivo, lúcido, y extraordinario porque ahora amo de verdad?
Beth, te dejé porque descubrí que tu mirada estaba vacía… algo pasaba. ¡Ay!… si hubiera podido hacer un nudo celta con tus besos…
Un paisaje boscoso rodea las casas. Piedras musgosas acariciadas por un pequeño río indolente.
Este musgo profundo, en este valle, me recuerda que es cierto. Al otro lado, hay un mundo de hadas, de dioses y de héroes.
Escribo ahora apoyado sobre estas piedras monacales venidas de los más ignoto por el camino que abrieron las oraciones de los monjes de probada fe, con palabras silenciosas que volaron hacia… pero, no consiguieron que se convirtiera el monasterio, tras su abandono, en un montón de ruinas. Ahora mi alma es una huella sobre al agua, un sueño que se consume. Solo quiero pensar, escribir… ¡no!... no sé describir tanta paz. ¡Cómo agitan sus ramas los abetos! Y, no es de la brisa… estos árboles están escribiendo en el libro de los siglos, la historia del monasterio. Estoy seguro que en el próximo solsticio, sobre el dolmen de Tella, bañado por las primeras luces que se hundirán más y más en mi pecho, me transformaré en habitante de un mundo poblado de seres soñados.
La cadiera, con más de un siglo de existencia, marca el territorio del lar, sobre ella, se van reflejando las llamas del fuego que parece danzar al compás de la melodía “Forever loving” que suena en el interior de la cabaña.
Recuerdo cuando fui tirando trozos del viejo amor para huir con el nuevo. Éste, tiene ojos oscuros, más sexual, más misteriosa, más trasgresora… con ésta soy capaz de hazañas imposibles. Corremos, sobre el bien y el mal, pálidos de locura, sin contaminarnos, y como Eufemo, veloces sobre las olas, sin mojarnos.
Eloísa y yo, escuchábamos con poderosa fascinación las notas de “Noches de blanco satén”, abrazados delante del hogar. Nuestras sombras parpadeaban sobre el suelo de la cabaña, muy juntas, como una sola.
Antes de separarnos, quisimos ver como se transforma en azul los pájaros al volar. Abrazado a su cuerpo que desprendía olor a cerezas, posé mi rostro sobre su vientre que temblaba como las flores en los prados. Escuchamos como los abetos golpeaban el horizonte, y como la tarde empujaba para dar paso al crepúsculo, que, lleno de magia, deseaba mirarse en sus ojos de gacela.
Tumbados en el prado, recibimos un baño de luna joven. Y nuestras manos se apoderaron de sus misterios. Abrimos nuestros cuerpos de par en par para recibir nuestras caricias como burbujas de colores, como sortijas de un amor que brilla en un paraíso imposible. Nos perdimos en la orilla de una eternidad que no nos pertenece.
Al amanecer salimos cogidos de la mano. Ella, acariciada por el viento suave, se alejó de mí hasta confundirse entre la lejanía del valle.
Somos dos grandes árboles que gritan. Cuando no nos acaricie el viento, seremos astillas en brasa, que daremos vida a un fuego eterno.
JOSÉ ÁLVAREZ ARNAL “Atho”

14 enero 2012

TODAVIA



Todavía, cuando la noche cuaje en las paredes, amaré ese instante por sí mismo, en su frialdad. A pesar de tanto esperar sobre el ángulo azul de las estrellas, a pesar de tanto, no estoy curado. Tienes plumas en el mirar, en tus ojos, rielan pasiones. No conozco tu amor. Solo una fantasía llevo como recuerdo.

08 enero 2012

RUEGO







¡Espera un momento! Un día no muy lejano, disfrazado de burbuja, descenderé por tus labios, y me quedaré junto a tu sonrisa. Cuando esto suceda, tus besos buscaran mis ojos, y espantarán las sombras que empañan la visión de tu amor.


05 enero 2012

HUYÓ LA NOCHE




 En la lívida aureola de un farol, tras deambular por las calles silenciosas, la ciudad dormida, el amor se disipó, apartó su cabeza de mi hombro.
¿Y, sabes que me recordaba su mirada? …el resplandor verde de las ramas de la higuera al ser mecidas por el viento. Pero…sus palabras se volvieron escabrosas, difíciles de entender.
Huyó la noche y supe después, que ella también. Se cubrió mi cuerpo de un escalofrío rodeado por la luz de sus ojos y la música de sus palabras.
Miraba con nostalgia como huía su hechizo bajo la luna, como se perdía el reflejo de las estrellas en los charcos del olvido. Pena de un amor imposible.
Aquel otoño, las sendas de mi destino se sumergieron en un vacío de luna y silencio, en una extraña lejanía.
El poder de este relato, retiene con fragilidad, el eco de la pasión. Pena de un amor imposible. Desde la luz mortecina que alumbra el pasado, te recuerdo encerrada en una burbuja indecente y sucia.
La quietud diurna del presente es alegre. La senda que se divisa parece más luminosa, se pierde en una libertad de un silencio que destila sueños dulces. Allí aparece el cielo que recoge un río preso de sus orillas verdes.
El fuego inquieto de la tristeza será para siempre si no se apagan sus ardientes rescoldos. Me quedaré quieto, junto al manantial mágico de mi bosque, escondido en la niebla, lejos de aquella realidad de perfecto círculo, formada por siete puertas iguales, siete, no, setenta. Fue difícil encontrar la salida a la verdad. Aquel amor estaba listo para el desguace.



16 diciembre 2011

ABUSO de los "que" y "qué"


Estaba sentado en una estrecha acera de una angosta calle abandonada de Manhattan. Frente a mí, una gato negro. Nos mirábamos fijamente a los ojos.
Yo, pensando en el por qué de los “que” y los “qué”, el gato, sentado sobre su rabo blanco, se limpiaba los bigotes con su patita también blanca. Seguro que él, que había querido ser escritor de novelas policíacas, y que, qué le importaba, no haber conseguido publicar ninguno de sus relatos, si lo que había conseguido era, que por fin había encontrado el camino que le lleva a la azotea del rascacielos donde vive su amada gatita, y que le espera todas las noches junto a la chimenea que más calienta. Así que, estuvimos hasta que, la luz, que intentaba llegar al asfalto, se vio interceptada por las paredes de los edificios, que casi se juntan antes de alcanzar el cielo.
Parecía un manifiesto del mayo 68. ¡El “QUE” al poder!

Le pregunté al gato de la calle estrecha:
⎯ Pero tú ¿qué piensas? ¿Quién eres?
Pareció cerrar sus ojos hasta formar una pequeña ranura, por donde destellaban las luces de neón, mientras me contestaba:
⎯ Soy Bastet, Diosa-Gato, diosa de la casa, hija de Isis y Ra, protectora de la familia, amiga de la Luna, mi reino es el amor, la música, el baile, la fertilidad, la felicidad, la hechicería y la sabiduría. A veces, mi naturaleza feroz, presenta aspecto vengativo. Una de mis misiones era, en el antiguo Egipto, castigar a los enemigos del Faraón. Los gatos domésticos eran y son mis protegidos. Antes, cuando mi familia divina gobernaba sobre el Nilo, el que mataba un felino, era ejecutado. Muchas familias, al morir el gato, se rasuraban las cejas en señal de duelo.
⎯ Pero… Bueno, a mí qué me cuentas, ¿Qué hace una diosa egipcia en medio de Manhattan con un tío que está liado con los qués y los ques?
⎯ ¿Por qué no le preguntas a ese hombre, que se está escapando del duodécimo piso de ese edificio que tienes a tus espaldas, que baja por la escalera de incendios, si el realce negro y sedoso que ha acariciado, es el pubis de su amante o es un gato negro.

La calle recogió el silencio que la noche le enviaba.

ATHO

05 noviembre 2011

DE VUELTA DEL MERCADO







La gente que asiste al mercado preguntan:

-¡A cómo las perdices!
-¡A cómo los pollos!
-¡Quiero pollos!
-¡Quiero perdices!
-¡Pollos! ¡Pollos! ¡Pollos!
-¡Yo, perdices! ¡Y, yo!
¡Yo, también!

Gran cantidad de monedas se van amontonando sobre una boina boca arriba. El vendedor está descansando sobre una banqueta tras recoger la recaudación y guardarla en una faltriquera que esconde bajo la faja baturra. Se ha quedado dormido.

 -¡Oiga amigo! Se le van a escapar los pollos o las perdiganas, o lo que sean –un guardia municipal, agita con fuerza los hombros del traspuesto granjero.

 Mientras va poniendo en una canasta los pocos ejemplares que ha dejado de vender, está pensando:

“A la fin no se que feré, o noi intiendo gota, o creio que esta chen no sabe distiguir unos pollos de las guallas. Istas mulleres an´quiesto jibar.se.me de yo. La meba muller m´adiu que no les faiga caso, que no les faiga caso que te´n fa mofla”.

Al regresar al pueblo para comer, suelta los pollos que compiten con los gorriones la captura de los granos de maíz. Están hermosos, gordos y vestidos con brillantes colores en sus plumas. Los pajaricos, miran de lado, y sin espantarse, siguen picando los saltarines granos amarillos.

-¡Blasa! Yo no tiengo tanta quimera porque tenemos asabelas de pollos y no imos teniu que ir a la capital a quitar diners d´a libreta.
-Cequier, qui t´a fa burlas ye es un corcullau. Bes-te-ne a cruixir a leña pa l´imbierno, y no faigas caso.

La tarde, al caer sobre el valle de la Fueva, parte la cordillera en mil reflejos, los pollos avanzan a favor del viento por la senda que se pierde en los corrales de la vivienda. Salvando la oscuridad, Cequier, regresa a casa. Va agarrado a la cola del burro, que cargado de leña, parece más cansado que su amo

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03 octubre 2011

AMORES



Amores rebeldes, azabaches.
Pensamientos que se lanzan a las profundidades de un recuerdo  ceniciento.
Oh, el recuerdo, el recuerdo. Errante cariño entre niebla.
Cuando el olvido lanza sombras traidoras y aprieta el muro del amor sin sentido, el rencor ataca con más fuera.

DESDE MI VENTANA

 

higos

 

Cuando abrí la ventana, una higuera me alargó una rama y me sonrió con sus frutos verdes de grietas rojas.

28 septiembre 2011

SIEMPRE TARDE

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Siempre tarde. Los amores reaparecerán de nuevo en nuestro pensamiento. Ayer todo sueño, magia… como el amarillo de los girasoles que dan color a los caminos, y dibujan en el valle, trazados enigmáticos. Ahora eres nube ignota. No pasa nada, solo el tiempo. Límite rojo. Hechizo musical. Espectro de tiempo sin arena.

MAÑANA LLEGARÁ


ETERNI

Mañana llegará otro amor. El ángel que guarda el Paraíso se aleja de la puerta. Ya no hay necesidad de custodiar el Edén. El árbol de la ciencia del bien y del mal ha muerto. No existe. Tu primavera, tampoco. Espero que lleguen las primeras lluvias de otoño. Mas, ni el otoño será tuyo. Al final solo quedará eso, un vacío errático, un olvido de lotófago.

03 agosto 2011

QUISE PINTAR...



Quise pintar el cuerpo de aquella mujer. Buscaba en sus curvas, lo más oculto. Desentrañar una pasión que, emboscada, trataba de saltar de sus pechos, de su vientre. Su pubis color avellana, recogido por dos muslos brillantes y tersos, resultaba harto difícil para mí plasmarlo en el lienzo.

Una sortílega lluvia se afanaba en limpiar el cristal del tragaluz, donde brillaba su desnudez que, distorsionada por el agua, formaba una paleta de colores desordenados.

Empezaba a refrescar en mi estudio de Montmartre. Según lo acordado, era la hora de terminar la sesión de posar.
Sara se vestía con la misma elegancia y seducción que se desnudaba. Un remolino de hermetismo nos separaba.
Solo, un “Adiós, hasta mañana”.
El ruido de la puerta al cerrarse ocupó el espacio del silencio.
El cuadro no lo terminé. Sara, nunca más volvió. Nunca llegó esa mañana. Yo solo le dije aquella tarde de lluvia: Déjame hacer el amor sobre tu ombligo de canéfora.

Cayó una gotera y fue diluyendo la pintura. No me importó. Ni supe pintarla, ni supe seducirla. Desde entonces, bajo los puentes de París, cuento los euros que he ganado haciendo caricaturas a los turistas.

Ahora no es que sienta aversión a las mujeres, es que, me apetece más al final del día unas copas de grog con mucho limón. Espero que el efecto de la ginebra, desvíe las influencias malignas.

Mientras, seguiré en el subterráneo de esta vida, sin bellas mujeres que retratar, caminando por un pantano de alcohol y tristeza.

ATHO

12 julio 2011

INTENTO ESCRIBIR



El anochecer viene incendiando las límpidas aguas del río Nata, como si el último sol anaranjado se bañara desnudo. La tierra está preñada de frutos. Las espigas de trigo adoran a las amapolas, rojas como la vergüenza o como la ira.
Los vencejos se acurrucan en las oliveras olvidando su vuelo, mientras, miran extasiadas la horquilla de su cola.
Desde de la ventana, con la serenidad de una fotografía ocre, Pepe, ve los árboles que reciben sombras. Oscuridades que, juntas, vienen hacia sus sueños, pero, no vencen.
Los relatos del día anterior no se presentarán a pedir clemencia. Se quedaran en el rincón del cuarto, en un puñado de cuartillas arrugadas.
La tarde gris se acerca a los cristales y deja lágrimas de colores. Sus relatos dependen de que las Musas se miren en el espejo, y no se reconozcan. Los pájaros hablan en la palma de sus manos. Un bravo león de melena negra tiembla melancólico en un lecho de lotos. Alguien en el manicomio, por la ventana férrea, mira un cielo de herméticas nubes. Tiene muñecas de saltimbanqui y, afloja la oscuridad de su mente, cantando rock. Una mujer rubia sueña besos imposibles y no acierta a devolverlos a la playa preñada de atardeceres. Una gata en celo, vivísima, encendidos sus dientes, toca con su cola canciones de amor y guerra sobre un piano de plata.
Su imaginación camina por un estrecho camino que ha dibujado la rosa de los vientos, llevan el último reducto de lo sublime. Máscaras y flores silvestres se deshojan sobre sus relatos. Bosques de escritura, burbujas y lluvias mutantes, se ausentan asidas a los recuerdos, mitad luz, mitad sombra, de aquel sueño truncado: ser escritor.

-Y, la inspiración, ¡qué!-exclama.

Pepe, apaga el ordenador ante el estéril esfuerzo por conseguir un nuevo poema o relato.

-¡Dame tu sinceridad! –le responde la Musa Sin Nombre.

No se ha enterado, solo escucha el crepitar de las ramas de cajigo, que acaba de encender en el lar, y está pensando que, no ha nacido para escribir, que solo sabe soñar y, cuando llegue el cercano invierno, será feliz viendo caer la nieve sobre el nogal.

15 mayo 2011

¡POR FAVOR CREEDME!


Esto sucedió.

Búho Gigante se enamoró de Esperanza Incierta, e hicieron el amor hasta el amanecer. Fruto de los amores de estas dos entidades, que no tienen claro sus inclinaciones sexuales, nacieron con el primer rayo de luna, bajo el sauce que el viento trenza sus ramas, sobre una tierra llena de flores rojas, seres con cara de búho y cuerpo de mujer, cabellos de plumas multicolores, pechos turgentes, caderas y piernas de Diana Cazadora. Son callados, de pensamiento profundo y cariñosos, tolerantes; comparten sus riquezas y están dispuestos para el amor. Tanto en el trabajo, como en su vida cotidiana son honestos y fieles cumplidores de su palabra.
Su lugar de residencia es, el Sueño de los humanos que buscan la Felicidad. Por las noches van de un sitio a otro, de un soñador a otro, sembrando, unas veces ilusas e imposibles, otras, amorosas, ricas y poderosas esperanzas que siempre se cumplen. Por el día, descansan a la orilla de las acequias, entre cañas.
Los cañaverales y juncales están llenos. Recogen del viento, nuevos sueños para sembrarlos por la noche. Las serpientes son sus consejeras de sabiduría, los zorros marcan la estrategia para conseguir los fines, los pájaros les enseñan el idioma a utilizar.
Yo no había visto estos seres, conocía su existencia porque un vagabundo me contó la historia. Dijo llamarse Taliesin de Bretaña, desapareció un día de agosto, envuelto en una niebla extraña
Pero... sí, existen. Yo conocí a Xola, un ser extraordinario, de la estirpe del Búho Gigante y Esperanza Incierta. Fueron quince días indescriptibles. Nos amamos intensamente. Yo no sabía amar, ella sí.
Desapareció.
Hacía tiempo que no sé nada de Xola. Ha transcurrido una época que quería olvidarla, fue al principio, ahora anhelo recordar los momentos pasados aquellos días. Siento grandes deseos de volverla a ver y decirle que, si lo que intentaba era que la olvidara, no había sucedo. Si fue cierto, que efectivamente aconteció lo nuestro, o, por lo contrario, no. De ser cierto, le imploraría, que no dañara los recuerdos con la indiferencia.
Mis ansias de verla se hacen insoportables. Empiezo a comprender cuan estúpido fui al no luchar por su amor. Aquel primer olvido, premeditado, había sido mi suicidio mental.
Empiezo a retirar el polvo acumulado de mi memoria, y a mi mente acuden, brillantes, todos los momentos de amor vividos antes. Antes del olvido. En lo más profundo de mi corazón se han depositado los recuerdos apretados entre las piedras arrojadas por cobardía de no confesarle mi locura de amor.
Convertido en arqueólogo de mi alma, no consigo desentrañar el misterio de querer olvidar lo más precioso que me había ocurrido.

Xola me había dicho muchas veces tras descansar de nuestras batallas de amor:
…no te dejes caer en la pasión oscura. Da angustia amar sin querer amar, amarrarse solo al sexo. Es una pasión espesa. No quieras conocer la parte oscura del amor. Muchos hombres quieren -poseer- lo que aman, no aman sin poseer. No debes ser protagonista de una pasión inútil. Tu amor, como causa de algo divino, no debe ser como el de los demás. No te bajes de él, si eso haces, te destruirá.
…el amor es hijo del azar, irremediable. Debes jugar con el amor, no con la pasión, pues tiene las cartas marcadas.
…hay pasiones desenfrenadas que son charcas podridas, no corre el agua limpia. Dentro de ella, nadie vive en sus cabales. Tienes que ser vagabundo del amor, no tener nada para tenerlo todo. Crea amor, busca en él la sensación de lo sublime. Fuera solo existe el Vacío, la Nada. Dentro, estallan relámpagos de cariño que duran toda la vida.

Sí, sí... ahora qué hago yo sin XOLA.

14 mayo 2011

LA ESTACIÓN DE TREN



Las saetas oxidadas del reloj, marcan las seis, siniestramente las seis, siempre las seis. Una hermosa joven, parece esperar, apoyada en una de las columnas de la estación, la llegada de un tren.

Las sombras de la noche que se acercan, no permiten ver como se posan sobre los bancos de hierro, las últimas hojas amarillas de este otoño cargado de misterio. Un gato, silencioso se acerca a las piernas de la dama y se las acaricia con su lomo y su cola sedosa. Mira con cariño al animal y se da cuenta que tiene, como ella, los ojos de diferente color. Azul claro el izquierdo y azabache el derecho.

Entre la bruma aparece a lo lejos un hombre que se para bajo el reloj.

Todo parece transcurrir dentro de un sosegado atardecer. De repente, el gato sale maullando con los pelos erizados y la chica da un grito de terror y cae desmayada. Aquel hombre llevaba su cabeza debajo del sobaco sangrando por el pavimento.

El reloj marca las seis cuando llega el tren.

El caballero de la cabeza bajo el sobaco sube y se aposenta en primera clase. Cuando el silbido de la máquina anuncia el comienzo de la marcha, abre la ventanilla y arroja su cabeza al andén.

... seguía señalando las seis.

¡Tilín!... ¡Tilín! ... ¡Tilín! …Tren con destino a Barcelona, estacionado en el anden TRES.

La hermosa mujer, dormida sobre un banco del andén, da un brinco, recoge su maleta y se lanza a la carrera para subirse al vagón de cola, del tren que, ya en movimiento, partía a su destino.

El reloj de la estación del Portillo, marca las seis y un minuto.

13 mayo 2011

INFIDELIDAD



Con esa mujer, desnudos los dos, sobre un reguero de alcohol, envueltos en un vaho de olores de sudor, producto de los esfuerzos en la batalla sexual, fue la pluma de gavilán que rompió el espinado del dromedario.

Mis ojos, que te vieron yacer consumando ese amor prohibido, estos ojos que fueron el depósito dorado de la escoria de tu vida, intentaban, al regresar a nuestro hogar, antes de tiempo del que tu esperaras mi regreso, era para intentar hablarte de tus mentiras y sacarte la promesa de que me seguirías queriendo y que nunca más serias infiel a ese amor tan profundo que te profesaba.
Los viajes de mis labios cargados de caricias para tu cuerpo, tan adorado por ellos, a llegado a su fin
Me voy en el carruaje del ayer, tirado por briosos caballos del hoy, para alcanzar lo antes posible el olvido de tu amor en un mañana sin rencor.
Marga.

30 abril 2011

AMOUR




Un bohemio va por todo París escribiendo con un rotulador de guache, la palabra “AMOUR”, sobre marquesinas, escaparates, carteles de publicidad, sobre el pavimento... nunca en las paredes.
Su amor le ha abandonado. Le dibuja flores de loto por las aceras que debe pasar. Ella le denuncia por acoso.
Los parisinos que se encuentran con esa palabra quedan hechizados.
Ya tiene Jean-Luc Duez, que así se llama el pintor, muchos seguidores. Yo soy uno de ellos.
Así que, para todos vosotros, os deseo: “AMOUR”

29 abril 2011

TANGO



Cuando la noche alcanzó la ciudad, y el silencio se apoderó de sus calles, un recuerdo lamía locamente su pensamiento. Mientras, acodado en la barra del bar, bebía sin parar copas de licor escuchando la letra de un tango, que emergía de una vieja gramola.

…Yo la quise muchachos y la quiero…

Antes de separarnos vimos como se transformaban en azul las gaviotas al volar.

…y jamás yo la podré olvidar…

En el lago de magnolias saboreamos el alcohol de aquel amor de esquina.

…Yo me emborracho por ella…

En su luminosa boca entreabierta ardía la llama del deseo mientras mordía sus labios llenos de arco-iris.

…y ella quién sabe que hará..

¿Escuchará como las olas golpean el horizonte en espera del crepúsculo que siempre se refleja en sus ojos de gacela herida?

…echen mozos más champán…

Que estos amores rebeldes, errantes y prohibidos, viven sin sentido.

…que todo mi dolor…

Es un árbol que grita una pasión incontrolada con destellos de caricias insaciables que se retuercen en mi alma.

…bebiendo lo he de ahogar.

Su cabeza cayó pesadamente sobre el mostrador derramando la copa de licor. En sus labios apareció la mueca de una sonrisa estúpida.
Nadie se dio cuenta. Las letras del tango siguieron llenando de nostalgia el ambiente del bar.

José Álvarez -ATHO

14 abril 2011

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE ALGUIEN QUE QUERÍA ESCRIBIR


¿Quién sabe escribir con palabras que entienda el bosque? Nadie. Y el bosque está triste. Quiero ser yo el escriba. Pero… dónde encontrar las palabras, sí, esas que el bosque lee. Ideas tengo muchas, pero, dónde están esas palabras.

Cuando a la vida, reina del pinar, le pregunté, se apartó, se ocultó en la hojarasca. Sí, era otoño. Y los pájaros se escondieron entre las ramas de los abetos. Y las últimas flores que adornaban el lindero que marca el camino sagrado, no contestó.

De repente, ahora, ya no quiero escribir. Ni un verso. Estas palabras no son su lenguaje. El musgo que oculta las ruinas de un castillo abandonado, ríe verde brillante, y ocultando las piedras, se libra de su soledad, y tiene suficiente.

Doy vueltas. No me acostumbro. Me voy. No quiero estar con mis ideas. Iré al encuentro del lago que está solo. Tal vez él… sí, seguro, él sabrá de las palabras que entiende el bosque.

Su maestra, la luna, la vieja luna. Ella escribe en silencio letras que reconoce el bosque, su amante.

03 marzo 2011

AMOR SIN RETORNO


El recuerdo de lo sucedido el pasado otoño en París, es como una ventana que ilumina y ventila el desván de su memoria.
Ocurrió en un puente sobre el Sena: El silencio de sus labios, agobiaba. Se hacía insoportable, parecía cubierto de polvo, lleno de indiferencia; no quería aguantar más la mentira de sus caricias. El enigma de su mirada envolvía el sendero que lleva al límite de la locura. Tenía un vacío profundo en su alma. Su entraña gritaba tratando de borrar el silencio.
Cerca, los árboles del paseo, brillaban verde esperanza. Lejos, la Torre Eiffel, con su espada, a pesar del viento, sujetaba el azul. Resplandecía la ciudad.
¡Qué ardiente el beso! Calor, un calor íntimo, vivificador penetraba en su cuerpo con todo su fulgor. Él, durante mucho tiempo guardó estas sensaciones. Ahora, pasan nubes en racimos grises, dejando atrás un ocaso herido de ausencias. No sabe cuánto tiempo ha pasado. La llama del quinqué se está apagando. Desde aquella despedida, resuena en su alma, el crujir de sus sandalias alejándose pisando los charcos que dejaba la lluvia sobre la noche parisina.
Solo aquel beso. Y una realidad terrible, su despedida: ¡Adiós! Lo siento, no te puedo querer. Y, lo más enigmático: ¡No puedo amar entre dos soledades!
Y… se fue.

06 febrero 2011

KAOS ES:



- La figura humana en busca de lo invisible.
- Una calle llena de frases que dejaron caer los astros cuando en un principio fue el verbo.
- El silencio que ahueca el final de los tiempos.
- No es en donde todo se pudre, es la orilla del riachuelo de la vida, que tiene celos del lecho que lo lleva, que nunca lo tendrá y, no le extraña.
- Traspasar la puerta de la armonía esperando encontrar la sabiduría, y toparse con el desasosiego.
- Juntar imágenes envueltas en ceniza y ébano, y lanzarlas al vacío.

30 enero 2011

ESE AMOR ERA MENTIRA

Entré en el bosque, allí, en lo más profundo y oscuro, de la mano del viento. Un resplandor, desde la copa de los árboles, inició una danza al compás del silencio. Aquella hoja roja palidecía, y caía trazando una sombra malva sobre la luz mágica de la Vieja Luna.
Salpicaban sobre mis oferentes manos rúnicas, girasoles henchidos de pepitas que saltaban alegres entre mis dedos.
Lejos quedaba el infierno de la ciudad vacía. Todos los silencios huyeron tras las luciérnagas de la sinrazón de aquel amor hecho para el tacto en las noches de pasión. Ese amor era una mitad mentira y la otra su reflejo.

04 enero 2011

LA BORDA Y LA HIGUERA





La única ventana de la borda ve crecer la higuera. Un tronco, nudoso y firme, clavado en el muro, entre losas milenarias, protege la calle única del pueblo. Cada año brotan nuevas ramas preñadas de hojas que cobijan frutos de sonrisa carmesí.


Tiene envidia, nadie repara, bajo el alero del tejado pizarroso, en el color de su mirada, color cielo negro. Nadie visita la choza. Hace ya mucho tiempo que la han abandonado. A su vecina la higuera, sí. Todos los veranos acuden a recoger sus frutos, las aves, la familia Buil y todos los vecinos del lugar.


Cada invierno, de los muchos que han trascurrido, la lluvia y la nieve, han ido desgastando los adobes de barro. Sabe que le queda poco tiempo, pocos veranos verá a su esmeraldina higuera, pronto llegará el final.


Ya. Un montón de barro, losas y maderos carcomidos son refugio de escorpiones y demás alimañas. No hay negruzcos ojos para ver la sonrisa madura de los frutos de la higuera.


Un aguijón vítreo, se asoma entre los escombros, mira hacia el lejano horizonte, más allá del árbol, marcado para siempre por la maldición bíblica. El alacrán y el límite están obligados a entenderse. Si alguna vez han disentido, la culpa siempre es del otro. Los días jubilosos se saludan, y uno da al otro, las llaves del Séptimo Sello.


-Toma, el Paraíso no existe.


-¡Imbécil! Es por tu culpa.


Hoy no es un buen día.


El incienso, que rodea las dudas del hombre, nunca desaparece. No deja ver la verdad sobre la existencia tras la muerte.


30 diciembre 2010

AGNES

La alegría volvió a iluminar el rostro de Oscar.
"Ya es la enésima vez que recuerdo la primera que la vi -se dijo-, soy un romántico anticuado. Soy un hombre sin posibilidad de conquistar y ser amado por ella”.
Resuena las últimas palabras que le dijo a Agnes:
-No, princesa, soy algo mayor que tú.
Ella se acercó y le besó en los labios. Le acarició con manos de pianista los cabellos que, en sus sienes, alguno, brillaba plateado. Y se fue.
Oscar tiene la esperanza de volver a encontrarse con Agnes y decirle:
“Sí, quiero estar contigo”.
***
La calle, llena de esqueletos de sombras que se filtran por entre los tejados inclinados, reflejan las gotas de lluvia. El baile de los últimos rayos de sol trasfigura la noche en una cresta de gallo sideral. Las casas plantadas en un asfalto gris, también brillan. Dos o tres, o tal vez más, estrellas mutiladas, se ocultan entre las ramas de los tilos que adornan las aceras. El anochecer aprieta. El aire de la montaña, ligero y solitario, con un movimiento extraño acuna las aves que van en busca de su nido, no son de bellos plumajes, son grises, como las calles, las fachadas y los troncos de los árboles.
En la lejanía, un castillo semidormido, está quieto, apoyado en una luna roja. El día por fin se ha extinguido con las nubes entre los dientes. La veleta de la torre de la iglesia gira, gira y gira; el ruido de su eje oxidado espanta las palomas de la torre. Lejos, el rumor del mar, huye de la espuma que muere en la arena de la playa.
Un perro blanco, manchas negras en torno a sus ojos, lame sus patas delanteras; solo interrumpe la tarea para tratar de coger de un mordisco las moscas que acuden al olor de la herida.
Agnes, espera impaciente la llegada de Oscar. Sus largos cabellos lisos, recién peinados, enmarcan un rostro preocupado y sombrío. Intranquilo como el reflejo azul de sus ojos glaucos.
Agnes y el perro callejero escuchan, una tras otra, el sonido de la campana de la iglesia cercana. Da las horas. Son las diez de la noche. La última campanada ya no la reciben ni el perro ni Agnes; él, ha desaparecido en un portal que da entrada a una casa derruida; ella, abandona el lugar de la cita con pasos inseguros.
"Tú que me amabas y yo que te amaba -recuerda a Jaques Prevet-, la vida separa a los que se aman muy despacio sin ruido y el mar borra en la arena los pasos de los amantes separados".
Se detiene.
"¡Para siempre adiós! No me importaba la edad. No fuiste valiente-exclama tras un profundo suspiro."
El telegrama, con la fecha y lugar de la cita, que remitió a Oscar, nunca llegó a su destino.

06 noviembre 2010

APACIBLE VEJEZ



¡Espérame! antes quiero mirar en el espejo que refleja luz cernida para ver como se aleja mi existencia arrastrada por las amenazas de este largo vivir vacío.
La vida hechizó mis más resplandecientes ilusiones con opacas mentiras envueltas en aromas de fantasías; me embriagó con sus melodías, me confié en sus brazos, no hallé la verdad; hollé senderos amistosos entre sombras envidiosas que asustan, y me quedé sin amigos.
Los barros grises de la realidad atraparon penas sin piedad; licores de esperanza, embriagaron mi vida soñada entre sarmientos de estigmas amargos.
Un día no muy lejano, disfrazado de noche, descenderé al valle, me quedaré junto a los abedules; cuando esto suceda, el río abrirá sus ojos y, con el silencio de la serpiente, me recogerá entre cañaverales. Buscaremos senderos nuevos para sentir el resplandor del sol, lejos de las sombras que vagan al atardecer; llegaremos donde duermen las estrellas del viento, los cantos de espuma marina y el fuego que allí brota al atardecer.
¡Espera un momento!
Percibo que pasa para siempre el tiempo de la Maldición. Te acompañaré a los pinos que duermen entre las nubes; esperaré la muerte de este invierno tuyo que nunca me abandonó. En la última aurora a tu lado, veré como crecen los árboles, las fuentes donde nacen los ríos que llevan al Paraíso lejos de la vejez y de la Muerte; recordaremos a los que eternamente hubiéramos olvidado, las caricias sagradas de aquellos amores que anidaron para siempre en la bóveda de la Verdad y de la Ternura, que les resulta invisible e imposible de descubrir a los que deambulan en esta vida.
Cuan finalice la Nostalgia espero conocer el Secreto que guía los Destinos de los hombres.

ATHO

11 octubre 2010

Y...



Y, si yo no te olvido, qué.
Ya no recuerdas el desierto de tu piel que transformé en un oasis con mis caricias.
Y no era primavera.
Y, tan poco cada beso silencioso y profundo que me hacía temblar como las alas de un gorrión herido.
Y tú de piedra.
Y ni aquel humo de una barrita de incienso bailando al compás de nuestros silencios, mientras la campana del monasterio anunciaba el crepúsculo de un día sin sol, y los dioses nos despachaban del Paraíso.
Y yo quería que fueras feliz.
Y te fuiste al otro lado de las montañas, ya no te he vuelto a ver, pero, no tengo remordimiento: te dije que te quería.

15 septiembre 2010

EL VIENTO SE CUELA ENTRE LOS PINOS




El viento se infiltra ente los pinos y, cuando llega a la cumbre del monte, se lanza otra vez sobre el valle, donde el río, tras huir de los arañazos del juncal, mueve la rueda del molino. Las sendas que conducen a las bordas pequeñas y grises, están limpias de sombras y ruidos. El pueblo es un gigante mudo. Hace mucho calor. Es la hora de la siesta. Solo se oye el croar de las ranas.


A media tarde, el pueblo, despierta entre campos de trigo, los gorriones, bajo los aleros, y los niños, en la calle, juegan al escondite. Trinos y risas, espantan el tedio.


Andrés se sienta en el pedrizo que hay junto a la puerta de su casa. No ha podido dormir. Parece contemplar las ramas de un nogal seco, muerto por la caída de un rayo el pasado año. Piensa: Era su religión. Y yo, esclavo de sus hechizos. En realidad, nunca he sabido, donde aprendió esa extraña manera de amar, de acariciarme. Su mirada hablaba en otro idioma. Bebía mis besos entre gemidos y espasmos. Despertaba junto a mí con labios agotados, cubiertos de una sonrisa hipócrita. ¿Migajas amargas? ¿Comedia oscura? ¿Quién me liberará de su poderosa influencia? ¡Cómo pesan sus mentiras!


Multitud de nubes como ramas a la deriva, empiezan a surgir en el horizonte. La noche se acerca, Las luces de la aldea devora las sombras de la calle. Andrés siente las briznas de la luna sobre su piel. La joven luna, comprende sus sentimientos y su silencio. Y él, empieza a arder como una salamandra acariciado por su luz. La luna le ama, le conquista. Esta noche desea dormir con ella.


23 agosto 2010

SOBRE LOS SUEÑOS




Con el día mis pasos se olvidan por las esquinas en cualquier lugar de la ciudad. Cuando anochece, con las primeras sombras, todas las huellas perdidas me alcanzan ruidosamente. Unas risas que les acompañan me intranquilizan.


Camino sobre el borde de las aceras. Llueve luna y sombras. Rozan mi alma y no salpican. No me veo en el espejo de los charcos. El tiempo se ha suicidado.


Cuántos miles de sueños. ¿Debo ser viejo? ¿Con cuántos sueños no materializados nos moriremos? Un jázaro, cazador de sueños, me dijo: La muerte se acerca cuando los sueños se olvidan.


Cuando traspase la última frontera, tejeré guirnaldas con los sueños más largos, para adornar los recuerdos más hermosos de todos los seres que me amaron.


ATHO


01 julio 2010

AMORES PROHIBIDOS


Los sueños se dibujan entre las sombras del silencio. El dolor de no estar, vacía los recuerdos. Ráfagas, de confusión y frío, despiertan bajo los álamos, viejos mundos.
Nuestros cuerpos, desnudos hoy de caricias, se van hundiendo en el fuego del olvido. Nada más hermoso ver tu figura desnuda. Y la mirada dirigida hacia un cielo que muere pálido sobre un infinito azul. Y ese rosario de bayas rojas que dejé sobre tu cuerpo formando jeroglíficos con mis caricias.
Cuando hicimos el amor apoyados en el tronco del sauce, comprendimos el lenguaje de las hojas. Oímos su voz entre hilos de silencio y suspiros.
Más allá del lóbrego y pedregoso olvido. Más allá del umbral de la pasión, está la renuncia que se cae, que recuerda siempre el primer amor. Por eso, tras aquel momento salvaje, quisimos cerrar los ojos y desdeñar el pasado. ¿Qué haríamos si no existieran amores prohibidos? Dormiríamos en el crepúsculo y despertaríamos en la nada. Por eso, quiero remolinos de tu cuerpo que atraigan mis manos lascivas, y alojen mis besos.
La felicidad está ahí. No somos inmortales. Tras la tumba no existe el sendero que lleve al Paraíso, por lo menos, no sé de alguien que haya vuelto para mostrarlo.

27 abril 2010

LA HUIDA DEL RECUERDO


Las estrellas se detienen en mitad de la noche. Mientras, las manos sumergidas en un sueño, aceleran las caricias.
Ramas de abeto se recuestan en la ventana por donde mira a la luna. No hay placer, solo un remanso de color. Es algo misterioso. Las palabras olvidadas, símbolos de sus amores, yacen pintadas en el polvo de los cristales.
Busca lo que está oculto, envuelto en la magia de su recuerdo.
El dédalo de la memoria recoge, sin poder evitarlo, el vuelo de la nostalgia presa en sus círculos.
Sabe que morirá tragada por el mar del remordimiento.
Y…
Basta un solo trazo de viento para borrar el poema.

05 abril 2010

ELLA Y ÉL-diálogo puro-



--Tiempo... ¿Qué es el tiempo? Sueños... ¿Qué son los sueños? Amor... ¿Qué es el amor? Preguntas que vuelan por los cielos y los infiernos de mi alma. Busco respuestas, como el bebé busca el pecho de la madre.

--¿Estás triste?

--No. Es un sentimiento nuevo, no de alegría, no de tristeza... es indefinido...

--¿Pretérito indefinido o futuro indefinido?

--Pretérito indefinido...

--¡Olvídate! Los pájaros heridos, como los sentimientos, van a morir entre las olas de un mar azul pálido.

--Será como la pequeña muerte que da lugar a otra vida, a otro azul intenso.

--…el cual nos guarda el calor de todas las noches de amor.

--Noches vividas...

--¿Vividas?

--... sentidas... percibidas en la lenitiva noche.

--No existe la noche, solo ojos enrojecidos, solo la tristeza de tu sonrisa...

--Sonrisa que vive... pero se difumina... lejos…

-- ... mientras piensas en aquel que tú quisiste antes de conocernos.

--... y que duerme en sueños infinitos... sueños... sueños.

--Niña, tú inquietas... me inquietas.

--¿Yo?

--Tus sueños se mezclan con este aire enrarecido. ¿Qué sentimiento despierta tu inquietud?

--Los cuervos regresan de donde nunca deberían de haber salido. Me dominan mientras el reloj canta por las noches vestido de vidrio.

--Tal vez. Los sueños nunca deberían salir de donde están.

--Pero... ¿Qué son los sueños? ¿De dónde vienen?

--¡Qué importa! Lo importante es soñar.

--¡Sí importa! Quiero ir a su lugar de nacimiento.

--No se puede ir allí.

--Sí. Es mi sueño, mi sueño es ir allí...

--Son ellos los que tienen que venir a nosotros,

--... acariciarlos... mirarlos como la madre mira a su niño al nacer.

--Si tú “veux atteindre le bonheur, prends le temps, du plus fugitif plaisir”, decía el poeta.

--¿?

--Si quieres alcanzar la dicha, toma el tiempo del más fugitivo placer.

--¡Hermoso! ... Pero ¿qué es el tiempo? ¿Qué el amor? ¿Qué los sueños?

--¡Qué más da! Yo no lo sé... Dame un beso y olvida tu último amor.

19 marzo 2010

SIN TON NI SON


Todo gravita sobre los ojos azules de las cosas que no sabemos. El pasado, revienta en las ramas de los álamos que crecen en la rivera de los ríos para acompañar la melodía acuática del cauce. El sol no puede espantar las sombras de la bodega del alma que empiezan como un sueño dorado y acaban en locura. Los lápices se amontonan sobre la mesa, nadie los utiliza, ni poetas, ni dibujantes, ni críticos. Ya no existe el arte. La dama de la esquina no es ninguna prostituta es la mujer que busca limosna de amor. En el límite, allí donde se juntan las nubes y el mar, la línea nos es recta, forma figuras de ajedrez, rojas y verdes, ¿quién juega? El reloj de pared ha parado en las 13 horas, 44 minutos, 5 segundos. Todo esto sucede en este momento, momento que se escapó del tiempo anterior y no sabe encontrar su sitio. Al ratón de mi ordenador le ha salido una cola larga, larga como la cuerda del tendedor de ropa de la vecina del tercero. La del quinto derecha se dejó colgada unas bragas rojas, seguramente son la que se puso el día de fin del última año. Hoy he dormido 112 minutos, el mismo número que hay que marcar en emergencia. Un sudoku de números romano no deja de moverse sobre la página del The New York Times que está leyendo un turista en pantalón corto y sin camisa, enseñando un tripón con un tatuaje que se puede leer “TWIT”, acaso será consecuencia de la crisis de EE.UU. Nada es indescriptible. Amén.
¿Qué os intriga? Ya sé. Pensáis que Atho se ha vuelto tarumba. Que lo escrito en el principio de este escrito, es iliterario el párrafo, o que él es iliterato. Pues… sí, tal vez tengáis razón.
Tanto relato mitológico – mágico, tanta prosa – poética, vale. Pues ahora he tratado de pergeñar un irracional surgir de ideas de mi mente, sin pensar, sin racionalizar, sin…
Ah, me olvidaba: Agradezco los comentarios a mis notas sobre otoño, y sobre la otra que… no me acuerdo.
ATHO

12 marzo 2010

QUÉ HABRÍA SIDO DE TÍ


¿Amaste más allá de la nube que se agarra a la montaña o amabas lo que ya no podías amar?
Yo sé que, sentada en la otra orilla del viento, viste girar con fuerza los azufaifos.
Las vidrieras góticas, rotas sobre la tumba de tu último amor, no dejan leer su epitafio.
Vives recluida en un anillo de fuego como la valkiria Brunilda, por haber desafiado al destino.
Tus manos llenas de infinitos, ocultan las líneas de un amor soñado. Un espejo de vida te devolverá el encanto de tus deseos, y una lámpara de aceite, hecha con barro del Paraíso, alumbrará tu pasión. Pero, más allá del lóbrego y pedregoso olvido, la renuncia que se cae, te recordará siempre el primer amor.
¿Qué habría sido de ti si no existieran los amores prohibidos?