05 diciembre 2006

CUANDO LLEGARÁ

Con ilusión espero la llegada del otoño y de un invierno lleno de luz. Es entonces cuando los pinos escriben viejos cuentos de extraños seres. Es entonces cuando llueven colores sin permiso del cielo.
Ahora, en verano, como todos los veranos, solo soy un búho. Tengo los ojos quietos, el pelo erizado, sin color. Hasta que, con la llegada del otoño, entre ocres y sonidos nuevos, tu cuerpo erguido como los pinos testigos de nuestros besos, y el murmullo lejano de tus ojos cuando lees mis poemas, pueda repetirse. ¡Cómo me hacías sentir un universo de feliz juventud!
Estoy detenido. Te siento solo en los versos. Nada más hermoso que recordar tu figura desnuda, mientras tu mirada se dirige al cielo que duerme sobre paisajes granates.
Dibujar sobre tu cuerpo con bayas rojas jeroglíficos eternos, hacer el amor junto al tronco de los abetos, y comprender así, el lenguaje de sus ramas. Tras esta pasión salvaje no quiero cerrar los ojos. ¿Qué haríamos si no existieran estos amores prohibidos? No entiendo los nombres de los que viven siempre en el verano.
Mientras espero nuestro próximo encuentro, el recuerdo de tus pechos, tu ombligo y tu pubis negro acariciado por las sombras que lanza la lumbre del lar, es un hierro candente de celos. ¡Cómo deseo que llegue el invierno cargado de pistilos rojos!
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