13 mayo 2011

INFIDELIDAD



Con esa mujer, desnudos los dos, sobre un reguero de alcohol, envueltos en un vaho de olores de sudor, producto de los esfuerzos en la batalla sexual, fue la pluma de gavilán que rompió el espinado del dromedario.

Mis ojos, que te vieron yacer consumando ese amor prohibido, estos ojos que fueron el depósito dorado de la escoria de tu vida, intentaban, al regresar a nuestro hogar, antes de tiempo del que tu esperaras mi regreso, era para intentar hablarte de tus mentiras y sacarte la promesa de que me seguirías queriendo y que nunca más serias infiel a ese amor tan profundo que te profesaba.
Los viajes de mis labios cargados de caricias para tu cuerpo, tan adorado por ellos, a llegado a su fin
Me voy en el carruaje del ayer, tirado por briosos caballos del hoy, para alcanzar lo antes posible el olvido de tu amor en un mañana sin rencor.
Marga.
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