29 septiembre 2006

QUISE DESHOJAR...



Quise deshojar la intención del destino que tenías en tus besos. Embrujado, esperé incansable que terminara de vaciarse grano a grano el cristalino reloj del amor.
Las estrellas que dormían en tus ojos desaparecieron. Fueron noches de lobos y aullidos de hiena. Tus labios callaron muertos. Fueron rocas rojas de indiferencia.
Te fuiste… ¿recuerdas?
Mis manos añoran tu cuerpo. La distancia ha suavizado la tristeza y ha dejado entrar a la nostalgia.
“… yo no era nada antes de amarte”, me decías, y te alejaste. Y yo, al sordo olvido.
Lejos del silencio que salía de la cuna de tus pechos, de la noche anclada en tu pubis, me quedé sin paisajes. Fui recuperando un oasis de sosiego en el desierto que dejó tu separación, sobre el vientre de gaviota blanca, escribiendo poemas que van borrando el dibujo de tu cuerpo de noche de luna.
ATHO
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