27 abril 2007

Y SE FUE

Tantas y tantas hojas rugosas. Tanto tiempo de espera. Tantos sueños perdidos. Tantos recuerdos que aún perfuman dentro de mi piel.
¡Dónde se fue callada! ¡Dónde sin despedirse!
Algunos amores son débiles, mentirosos y ocres, pero, pensé que lo nuestro era salvaje, eterno y con estrellas. Cuando voy donde no llega el viento, recuerdo siempre sus palabras:
"Bajo mi blusa blanca, estos pechos encerrados en silencios, pugnaron por salir desafiando la ley de la gravedad. Tus caricias ardientes, desde el cuello hasta el vientre, atenazaron mi jadeante aljibe. Sentí como los muslos duros y salvajes dejaron abrir mi gruta sagrada. Nunca olvidaré aquel momento".
Me dio un beso, y como todas las tardes, se despidió hasta el día siguiente.
Esas fueron, sin yo saberlo, las últimas palabras. Se fue callada.
Sin despedirse. Se fue para siempre.
ATHO
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