29 septiembre 2009

IMPOSIBLE


El día avanza rápidamente. En su rostro no queda rastros de luna. Una llovizna desnuda conserva su melodía en las hojas de las higueras que custodian la cabaña. En la lejanía brillan trozos de arcoíris roto.
Chispea el sol sobre el valle, y sus rayos palpitan en las agujas de los pinos que intentan penetrar en el bosque. Quieren conseguir desentrañar secretos, enigmas que permanecen ocultos bajo una escarcha sortílega.
La sombra de la noria que rueda junto al río, acaricia sus orillas tratando de apaciguar la bravura de su nacimiento.
Él, no puede avanzar en sus recuerdos. Solo tiene presente los asomos apasionados de Elia, miradas cosidas por unas pestañas salvajes, que brotando del musgo de sus ojos, trataban de convencerle de lo imposible de su amor.
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