20 noviembre 2009

BANCO DE CONTRASEÑAS



El tintero se ha tumbado sobre los folios de mis relatos, la tinta derramada se desliza, cae al suelo, parece dibujar la sombra de la mesa redonda. Los retratos sepia de la familia que penden del muro, sonríen.
Desde la ventana diviso un trozo de castillo y un camino de luz amarilla que conduce a él. No. no es un castillo, es una roca grande, puntiaguda y solitaria.
Solo un árbol. Solo una manzana es su fruto. La sombra de la rama que la sostiene, o tal vez la manzana, tiene forma de mujer.
Los rayos del sol no son rectos, son curvos.
¿Una manzana? o ¿es una rama? ¡No! es una mujer que danza en la copa de un árbol. Las hojas no dejan ver ni sus pechos ni su pubis. No sé. Absurdo.
La peor sensación: ausencia de tus besos. El tiempo parece congelado y yo, sin aliento, desvarío.
Bien, acepto lo que ocurre, mas, no sé qué pasa. Ahora la rosa, única flor de la maceta de mi ventana, pende ahorcada de un hilo de araña.
Eclipse. Me está hiriendo la noche, ¡ven amor! Arranca con tus labios la tristeza de mis ojos. Cerca, muy cerca veo llegar el olvido. Me borraste de tu memoria. ¡Por qué ¡
Publicar un comentario