01 julio 2010

AMORES PROHIBIDOS


Los sueños se dibujan entre las sombras del silencio. El dolor de no estar, vacía los recuerdos. Ráfagas, de confusión y frío, despiertan bajo los álamos, viejos mundos.
Nuestros cuerpos, desnudos hoy de caricias, se van hundiendo en el fuego del olvido. Nada más hermoso ver tu figura desnuda. Y la mirada dirigida hacia un cielo que muere pálido sobre un infinito azul. Y ese rosario de bayas rojas que dejé sobre tu cuerpo formando jeroglíficos con mis caricias.
Cuando hicimos el amor apoyados en el tronco del sauce, comprendimos el lenguaje de las hojas. Oímos su voz entre hilos de silencio y suspiros.
Más allá del lóbrego y pedregoso olvido. Más allá del umbral de la pasión, está la renuncia que se cae, que recuerda siempre el primer amor. Por eso, tras aquel momento salvaje, quisimos cerrar los ojos y desdeñar el pasado. ¿Qué haríamos si no existieran amores prohibidos? Dormiríamos en el crepúsculo y despertaríamos en la nada. Por eso, quiero remolinos de tu cuerpo que atraigan mis manos lascivas, y alojen mis besos.
La felicidad está ahí. No somos inmortales. Tras la tumba no existe el sendero que lleve al Paraíso, por lo menos, no sé de alguien que haya vuelto para mostrarlo.
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