23 agosto 2010

SOBRE LOS SUEÑOS




Con el día mis pasos se olvidan por las esquinas en cualquier lugar de la ciudad. Cuando anochece, con las primeras sombras, todas las huellas perdidas me alcanzan ruidosamente. Unas risas que les acompañan me intranquilizan.


Camino sobre el borde de las aceras. Llueve luna y sombras. Rozan mi alma y no salpican. No me veo en el espejo de los charcos. El tiempo se ha suicidado.


Cuántos miles de sueños. ¿Debo ser viejo? ¿Con cuántos sueños no materializados nos moriremos? Un jázaro, cazador de sueños, me dijo: La muerte se acerca cuando los sueños se olvidan.


Cuando traspase la última frontera, tejeré guirnaldas con los sueños más largos, para adornar los recuerdos más hermosos de todos los seres que me amaron.


ATHO


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