06 noviembre 2010

APACIBLE VEJEZ



¡Espérame! antes quiero mirar en el espejo que refleja luz cernida para ver como se aleja mi existencia arrastrada por las amenazas de este largo vivir vacío.
La vida hechizó mis más resplandecientes ilusiones con opacas mentiras envueltas en aromas de fantasías; me embriagó con sus melodías, me confié en sus brazos, no hallé la verdad; hollé senderos amistosos entre sombras envidiosas que asustan, y me quedé sin amigos.
Los barros grises de la realidad atraparon penas sin piedad; licores de esperanza, embriagaron mi vida soñada entre sarmientos de estigmas amargos.
Un día no muy lejano, disfrazado de noche, descenderé al valle, me quedaré junto a los abedules; cuando esto suceda, el río abrirá sus ojos y, con el silencio de la serpiente, me recogerá entre cañaverales. Buscaremos senderos nuevos para sentir el resplandor del sol, lejos de las sombras que vagan al atardecer; llegaremos donde duermen las estrellas del viento, los cantos de espuma marina y el fuego que allí brota al atardecer.
¡Espera un momento!
Percibo que pasa para siempre el tiempo de la Maldición. Te acompañaré a los pinos que duermen entre las nubes; esperaré la muerte de este invierno tuyo que nunca me abandonó. En la última aurora a tu lado, veré como crecen los árboles, las fuentes donde nacen los ríos que llevan al Paraíso lejos de la vejez y de la Muerte; recordaremos a los que eternamente hubiéramos olvidado, las caricias sagradas de aquellos amores que anidaron para siempre en la bóveda de la Verdad y de la Ternura, que les resulta invisible e imposible de descubrir a los que deambulan en esta vida.
Cuan finalice la Nostalgia espero conocer el Secreto que guía los Destinos de los hombres.

ATHO
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